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lunes, 25 de septiembre de 2017

El amor como modo de relación

Aprovechando el mes del amor y la amistad en Colombia, la semana anterior me invitaron a otra ciudad para hacer un conversatorio sobre el amor como modo de relación. Fue una experiencia muy gratificante para todos y hoy quiero compartirles algunas ideas del amor desde esa visión que conjuga mi propia mirada de la vida con los fundamentos filosóficos y de otros ámbitos del conocimiento, que complementan mi modo de pensar. 
Particularmente, en los últimos meses, la concepción cosmoteándrica de los carmelitas.

Quienes han leído mi blog o han seguido mis redes sociales, saben que la concepción que tengo del amor está relacionada con nuestra propia naturaleza humana.

En este sentido, el amor es nuestro más auténtico lenguaje, a la vez que nuestra más profunda necesidad como humanos en un mundo que está en crisis de lo humano.

Los beneficios de amar

Estudios científicos muestran cómo el amor y el afecto, son fundamentales para garantizar la sobrevivencia.

Por ejemplo, recuerdo hace años un estudio de unos bebés en la sala de neonatos. Observaron que algunos tenían menos días de estancia y otros tenían más días de estancia y más dificultad para mejorar. Notaron que los que se recuperaban más pronto y salían más rápido, eran los que estaban en las camas por donde circulaban las enfermeras con mayor frecuencia. A su paso, las enfermeras saludaban a los bebés y expresaban su afecto a ellos.

Hay otros estudios mucho más recientes que muestran cómo la energía cambia en las personas cuando están en lo que llamo “modo amor”, es decir cuando nos conectamos con la compasión, la gratitud o el perdón.

Esos estudios evidencian que el amor ocasiona una sensación de bienestar en el cuerpo debido a que el organismo segrega automáticamente unos neurotransmisores que benefician la salud y bajan los niveles de estrés.

Así pues, aunque tengamos un mundo que nos ha enseñado que el miedo es el mejor modo de relación porque nos permite dominar unos a otros, sabemos que no es cierto.

De hecho, sabemos por Albert Einstein, uno de los más importantes científicos de la historia, que el amor es la fuerza más poderosa de todo el universo.

“Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor”, dijo Einstein.

Adicionalmente, sabemos que el odio, el miedo y la angustia suben el nivel de estrés y definitivamente no nos traen ni paz interior, ni salud mental y ni física.

Amar es el mejor modo de vivir

Cuando caminamos por la vida avanzando en la evolución propia, comprometidos con sanar las heridas del alma y abriendo nuestro corazón al amor, nos damos cuenta de que nuestra energía se expande como lo advierten los científicos expertos en física y en cuántica.

Y no estamos hablando del amor romántico que además se confundió comúnmente con sufrimiento y dolor.

Estamos mencionando el amor por todo. El amor por la vida, el amor por el trabajo, el amor por los animales, el amor por la naturaleza, el amor a todo. El amor que comienza con una sana autoestima.

Vale la pena decir que vivir en modo amor no significa volvernos permisivos o pasarnos a la sensiblería. Amor también conlleva poner límites y ser firmes cuando debemos serlo.

Vivir en modo amor equivale a comenzar por encontrar la belleza en todo, que nos permita apreciar lo agradable de cada persona o situación.

Vivir en modo amor significa aprender que la vida es como una onda inmensa de eco, en donde intercambiamos con todo y con todos nuestra propia energía. Eso implica que, si damos amor, recibiremos amor, porque el eco nos traerá lo que demos. 

Película recomendada




Esta es una película basada en una historia real, que nos muestra la conexión del amor incondicional de un animal y un ser humano.

Nota: Hago público mi agradecimiento al Padre Hernando Uribe Carvajal, de la comunidad de los carmelitas, por haberme introducido al concepto de cultura cosmoteándrica. Algo en lo que creo completamente. 

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