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miércoles, 16 de agosto de 2017

El arte de comunicar con asertividad

Un eje central de la vida de cualquier ser humano es la relación que despliega consigo mismo y con los demás.

A su vez, la calidad de estas relaciones está marcada por dos condiciones. La primera condición es el autoconocimiento profundo, el cual lleva a la comprensión de la amplia dimensión humana y entrega una visión integral de la vida. La segunda condición es el desarrollo de las competencias de comunicación que apoyan la generación de diálogos auténticos y la construcción de confianza con los demás.

En esta entrada quiero compartir algunos fundamentos de la asertividad, que es una de las competencias de comunicación más importantes.  En próximas entradas abordaré otras competencias del ser que son fundamentales para lograr el éxito en todos los procesos de comunicación que realicemos.

La asertividad está ligada a la autoestima

Muchas veces se habla de la palabra asertividad sin saber exactamente qué significa. La asertividad es la habilidad de comunicación (o competencia comunicacional) que nos permite decir lo que pensamos, sentimos o necesitamos, sinceramente, sin tener que agredir al otro o permitir ser agredido por el otro.

Así pues, las personas asertivas expresan sus ideas al interlocutor adecuado, usando las palabras pertinentes y aprovechando el momento justo.

Asertividad implica ubicarnos en el mundo con los pies en la tierra, sin acorazarnos con el ego la victimización ni tampoco con el ego de la superioridad. De esta forma, expresamos claramente los planteamientos propios, en armonía interior, sin enlodar la conversación con emociones como la culpa, la ira, el miedo, el sentimiento de lástima hacia si mismo o la subvaloración del otro.

Esto significa que quien es asertivo, participa y crea diálogos desde la autoconfianza y la autoafirmación. De hecho, la persona que actúa con asertividad, se siente mejor con ella misma, mientras que valora a los demás y hace que la construcción de confianza sea más sencilla.

¿Cómo saber si somos asertivos?


Comprendemos entonces que la habilidad de ser asertivos está directamente relacionada con la capacidad que hemos alcanzado para reconocernos a nosotros mismos y, en consecuencia, para valorarnos, respetarnos y tener fe en quienes somos, de manera que nos hacemos respetar con amor.

En un sentido práctico, la mejor forma de darnos cuenta de qué tan desarrollada tenemos la habilidad de ser asertivos es a partir de la autoconciencia en cada conversación, antes, durante y después.

Básicamente, en el momento del diálogo, la asertividad se puede evidenciar a partir del tono de la voz usado, la postura corporal adoptada, la forma en que se establece el contacto visual, la manera en que se estructuran las frases y la velocidad a la hora de hablar.

Sin embargo, hay una forma más profunda de saber si somos asertivos o no. Es mediante el reconocimiento de nuestros propios sentimientos antes y después del proceso de comunicación. Las emociones que brotan son señales claras que nos muestran si fuimos asertivos o si existe alguna brecha o desfase.

Esto quiere decir que, si queremos volvernos asertivos, podemos comenzar con un hábito sencillo que consiste en observarnos y ver las emociones que aparecen al terminar una conversación o un proceso de comunicación. Si nos sentimos con culpa o con rabia, con sentimiento de superioridad o con sentimiento de inferioridad, se nos evidencia la falta de asertividad, bien sea porque en su lugar adoptamos la sumisión o porque adoptamos la agresividad.

Por el contrario, cuando somos asertivos, quedan sentimientos de paz, libertad y una sensación de ser auténticos. Estos sentimientos aparecen porque la asertividad estuvo presente y actuamos en la línea del respeto mutuo, por tanto nos sentimos autovalorados.

Naturalmente, con una sociedad que poco ha promovido la autoconciencia o el camino del autoconocimiento, es común que a las personas les parezca difícil el desarrollo de la asertividad. Esto lo percibo sobre todo en los seminarios que dicto y en las conferencias. Sin embargo, es como todo, basta con empezar y, paso a paso, adquirimos la habilidad de observarnos y realizar los ajustes que se requieren para ser asertivos.


Entre más asertividad promovamos en nosotros y en los demás, más pacíficas y satisfactorias serán nuestras relaciones, por tanto más felicidad estaremos recogiendo al final del día. 

Video: ¿Eres asertivo?





Fotografías: Freepik y Pixabay