Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

lunes, 26 de junio de 2017

La magia del eterno presente (o el menor estrés)

Mucho se nos ha explicado lo que significa aprender a vivir en el presente, sin embargo, nos hemos acostumbrado a vivir en el pasado o en el futuro, de modo que nos cuesta mucho apreciar y disfrutar el eterno presente.

De un lado, nos obsesionamos con el futuro, quizá por el exceso de información que nos permite hacer análisis de probabilidades de lo que pasará o no pasará en el futuro; o tal vez porque estamos en este mundo humano donde medimos el tiempo, olvidando que el universo es atemporal.

De otro lado, nos apegamos al pasado, a lo mejor por algún rencor no sanado o por alguna herida del ego que nos negamos a soltar; o posiblemente porque tenemos miedo a avanzar hacia nuevas experiencias.

El asunto es que el hecho de que no aprendamos a descubrir la magia del eterno presente nos lleva a desperdiciar mucha energía vital en pensamientos inoficiosos que nos sacan de nuestro centro y bloquean nuestro poder creativo.

Esto se debe a que, al vivir en el pasado, posibilitamos emociones como la culpabilidad; mientras que, al vivir en el futuro, promovemos la sensación de preocupación.

De hecho, no aprender a vivir el presente, es una forma segura para acumular estrés, afectando todo nuestro organismo con las sustancias que segregamos en ese estado, como son el cortisol y la adrenalina.

Así que tan solo si lo hiciéramos por salud, nos conviene aprender a vivir en el presente, para promover la segregación de sustancias como la oxitocina o la dopamina.

Aunque existen otros beneficios de entrenarnos para vivir el presente como el hecho de que eliminamos cargas de nuestra vida, nos conectamos con la paz interior y agregamos mayor fluidez al camino de la materialización de nuestros sueños. Y es precisamente allí donde podemos evidenciar la magia de vivir en el eterno presente, que es uno de los retos más importantes como humanos.

Ideas para descubrir la magia del eterno presente

Existen varias formas en las que podemos enfocarnos en el presente y entrenarnos para vivirlo cada vez con más frecuencia.

En mi experiencia, he podido conocer los beneficios del reiki, una terapia que aprendí hace unos seis años y que me permite tratar al ser humano en forma holística, a partir de la energía universal que armoniza mente, cuerpo y espíritu. 

Igualmente uso la danza como una técnica maravillosa para conectarme con el aquí y el ahora.

Otras técnicas que uso son la meditación y el ho’ponopono, que complemento con actividades como bordar, pintar, cocinar y caminar en medio de la naturaleza.






Video: Tècnica de Ho'ponopono





Lo importante es descubrir cuáles son las técnicas que mejor se acomodan a nuestra forma de pensar y al tiempo del que disponemos.


Sacar diez o quince minutos diarios para conectarnos con el aquí y el ahora, trae beneficios acumulables en el largo plazo, facilitando nuestro bienestar a todo nivel y ayudándonos al encuentro de nuestra felicidad.

Libro recomendado:



























Fotografías: Pixabay

Video: Canal de Lucía Uo, en la voz de Susana Majul.

lunes, 5 de junio de 2017

Nuestro insignificante ego y sus aparentes apariencias

A pesar de que muchos de nosotros nos reíamos de nuestras abuelas cuando daban señales de su preocupación por el qué dirán, lo cierto es que como sociedad no hemos avanzado mucho para soltar esas prácticas y seguimos replicando la misma historia.


Más aún, ya la preocupación no es solo por el qué dirán, sino también por el número de likes que se reciben en las publicaciones de las redes sociales y por la cantidad de seguidores que se acumulan, como si esos fueran indicadores para demostrar qué tan importantes somos o cuánto poder hemos alcanzado (o como si efectivamente alguno de nosotros pudiera ser superior a los demás, cuando en realidad somos seres humanos en igualdad de capacidades y condiciones en esencia).

Me pregunto, cuántos de nosotros hemos desperdiciado la vida entera o gran parte de ella en buscar aprobación afuera o en mirar qué hacen y dicen los demás.

Recuerdo por ejemplo alguna vez, a una ejecutiva que al ver que su jefe compró un carro nuevo, ella llegó a la semana siguiente estrenando un carro igual. También se me cruza por la mente la historia de una mujer que anduvo por años mirando detrás de las cortinas a ver qué hacía su vecino de la casa del frente. Y así, son muchas las historias, cada quien conocerá otras tantas.

Y lo cierto es que nadie tiene la vida comprada. Nunca sabemos cuándo será el último minuto en este plano y realmente es un desperdicio usar el “cupo” en la humanidad, parafraseando a una maestra reiki, para simplemente pasarnos con los ojos puestos afuera, sin hacernos cargo de nuestro proyecto de vida y sin cimentar nuestra propia felicidad.

Los juicios, los prejuicios, el qué dirán, la apariencia, las mentiras y las máscaras sirven para jugar al juego social del poder imaginario que hemos creado como humanos y para sentirnos más importantes que los demás, pero como son creaciones del ego, inevitablemente nos impiden vivir en autenticidad y en plena libertad de ser nosotros mismos.

De hecho, al meternos en la cárcel del ego, se elimina casi toda posibilidad de desarrollar todo nuestro potencial creativo.

Como dice Ekhart Tolle, “algunas personas disfrutan períodos de libertad, por cortos que sean, y la paz, la alegría y el gusto por la vida que experimentan en esos momentos hacen que valga la pena vivir. Son también los momentos en los cuales aflora la creatividad, el amor y la compasión. Otras personas permanecen atrapadas en el estado egoísta. Viven separadas de si mismas, de los demás y del mundo que las rodea. Reflejan tensión en el rostro, en su ceño fruncido, o en la expresión ausente o fija en su mirada. El pensamiento absorbe la mayor parte de su atención, de tal manera que no ven ni oyen realmente a los demás”.

Es una verdadera lástima que caigamos en la trampa de darle valor a lo que no lo tiene y es absurdo que creamos que nuestro insignificante ego puede suplir toda la maravillosa plenitud de una vida abundante en conexión con nuestro ser íntimo y sagrado.

En estos tiempos en que he tenido de cerca la muerte nuevamente, a través de dos experiencias de personas cercanas que se fueron de este plano de forma sorpresiva e instantánea, me pregunto si seremos conscientes de que cada minuto cuenta para cumplir ese compromiso ineludible con la existencia.


De nada sirve acumular cosas, si en el cementerio nadie se acuerda de nosotros porque no dejamos ninguna huella ni aportamos nada al mundo.

Libro recomendado:


Fotografias: Freepik y Google.