Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Tres consejos para aprovechar el poder de la mente

En un año lleno de aprendizajes como es este 2016, más nos vale que tomemos conciencia de que todo lo que creamos es porque primero lo creímos. Tal cual. Nuestra mente es una poderosa fuerza capaz de convertir en realidades palpables, lo que alguna vez imaginamos.

¿Cuántas veces hemos tenido la experiencia de haber pensado en alguien y que esa persona justamente nos llamara o nos escribiera en ese mismo momento?  
Algunos le llaman a eso coincidencias, otros “diosidencias”, otros los conocen como milagros. Yo les llamo sincronicidades, aunque son verdaderos ejemplos de cómo opera el mundo de la energía y del pensamiento.

De esta misma manera, como pasa cuando pensamos en alguien y al instante aparece, así ocurre con todos nuestros pensamientos.

Si los pensamientos están alineados con los deseos legítimos de nuestra alma y de nuestro corazón, tendremos materializaciones que traerán gozo y bienestar. Por el contrario, si los pensamientos están alineados con nuestro ego, tendremos realidades de dolor y sufrimiento.

Sé que creer en que esto funciona así, es algo complicado para quienes no han leído sobre física cuántica ni se han acercado a conocer los principios que aplican los budistas o a escuchar de las experiencias de los practicantes del yoga.

Toda la información reportada por los físicos, los budistas y los practicantes del yoga, confluye en un mismo punto: los pensamientos son unidades de energía que emitimos. Como la energía no se crea ni se destruye, sino que se transforma, los pensamientos siguen su camino para luego transformarse en realidades.

Dicho de otra manera, al final del día, por tratarse de energía creativa en movimiento, todo pensamiento es a su vez una intención que se materializará en algún lugar y en algún momento.

De esta forma, todo pensamiento es a su vez el producto de una mente y el origen de algún asunto que en cualquier momento será una realidad palpable.

Por eso todo lo que pensamos antecede a lo que creamos. Sólo que como no nos damos cuenta, nos convertimos en verdaderos irresponsables de lo que pensamos y de lo que decimos.

Con esta entrada de hoy quiero invitar a que tengamos conciencia de nuestros pensamientos a cada instante y que seamos prudentes con lo que decimos.

Cómo crear pensamientos de gozo y bienestar

Estamos en un momento de la historia de la humanidad donde poco se estimulan los pensamientos que nutren la mente para materializar gozo y bienestar.

Al contrario, abundan las malas noticias en la prensa, los comentarios negativos en la oficina, los pensamientos estresantes del jefe, etc. Y resulta que buena parte de nuestra mente se alimenta del entorno para desarrollar los pensamientos.

Si lo que queremos es materializar situaciones o realidades de gozo y bienestar, hay que nutrir la mente con pensamientos positivos. Esto se logra cuando tenemos conciencia de lo que pensamos. De esta forma podemos sustituir los pensamientos negativos por pensamientos positivos, tan pronto como nos percatemos de que hay que hacerlo.

Primer consejo:

En este sentido. si lo que queremos es aprovechar el poder creativo de nuestros pensamientos para materializar algo que deseamos para nuestra vida, entonces el primer consejo es que evitemos los ambientes pesados y nos alejemos de las personas negativas.

Por este motivo, decidí hace mucho tiempo no ver los noticieros de televisión, salvo en contadas excepciones. Esto es porque dedican buena parte del tiempo al aire para desarrollar noticias escabrosas y tenebrosas, que solo sirven para contaminar nuestra mente.

Segundo consejo:

Como segundo consejo, nos toca volvernos selectivos con la música que escuchamos. Estamos llenos de canciones con letras agresivas y hasta irrespetuosas con la dignidad humana. Nos parecen chistosas y además pegajosas, así que las vamos cantando en el carro o las bailamos en la fiesta.

No comprendemos que la mente no sabe de bromas, que nuestro inconsciente es literal, que no sabe de lenguajes figurativos y que no cuestiona nada sino que asume todo lo que le decimos como si fueran hechos irrefutables.

Para nuestra mente no importa si lo que propone la canción es una vulgaridad o un acto por fuera de la ley, simplemente es otro pensamiento más que se suma a los que ya están alojados.

Por eso, si no queremos hacernos cargo de lo que creamos con nuestra mente, entonces toda la música es válida y todas las letras de las canciones están perfectas.

Pero si lo que queremos es crear bienestar, nos cuidamos de lo que escuchamos y privilegiamos los sonidos y las letras que ayuden a nuestra mente a enfocarse en lo que nos sirve para crear bienestar.

Tercer consejo:

En sintonía con el anterior consejo, y sumado a que existe una ley universal que dice que de lo que das recibes, entonces nos cuidamos de lo que pensamos acerca de los demás seres.

Comprendemos que no vale la pena ocupar nuestra mente con pensamientos que no van a aportar bienestar a los demás, porque sabemos que tarde que temprano eso se nos devolverà.

Al contrario, disfrutamos entregando una sonrisa a los demás y observando lo positivo de las personas, para abrirnos a recibir lo mismo hacia nosotros en cualquier momento y lugar. 

Fotografías: Freepik.

martes, 15 de noviembre de 2016

¿Cómo tomar decisiones?

Toda la vida se trata de movernos a partir de decisiones. Tomamos decisiones todos los días, desde las más sencillas como puede ser qué ruta voy a tomar para ir a trabajar hoy, hasta las más profundas como por ejemplo qué carrera estudio o qué tipo de proyecto de vida quiero para mí.

A pesar de que es algo tan cotidiano, en realidad poco o nada se nos enseña para tomar decisiones con conciencia.

Salvo en contadas excepciones como los entrenamientos en liderazgo o en coaching que algunos hemos tenido la fortuna de recibir, en general brillan por su ausencia cosas como la inteligencia emocional para decidir o el aprender a conectarnos con nosotros mismos en cada paso que damos.

Para rematar, la sociedad del inmediatismo, del individualismo, de la banalidad y del énfasis en satisfacer el deseo, nos lleva a que cada vez más nos desconectemos de la conciencia y terminemos tomando decisiones sin pensar antes, más viscerales y arrebatadas, en lugar de ser estructuradas o aterrizadas.

Cómo podemos tomar mejores decisiones

Lo primero que hay que saber es que entre más nos conozcamos a nosotros mismos, mayor facilidad tendremos para tomar decisiones. Esto se debe a que las mejores decisiones son las que están alineadas con nuestro destino, con nuestro propósito de vida. Y eso solo lo sabremos cuando conectemos con nuestra esencia y la dejemos fluir en nuestra existencia.

Lo otro que hay que saber es que las decisiones tienen un componente racional, donde es posible que analicemos pros y contras, donde podemos incluso revisar escenarios probables y anticipar las consecuencias de nuestros actos. Pero también, y muy poderosamente, nuestras decisiones tienen un componente inconsciente, que nos lleva a actuar incluso de forma irracional, cuando no hemos desarrollado un autoconocimiento importante.

Pero cuando trascendemos y vamos más profundamente a nuestra esencia, nuestras decisiones toman un matiz más emocional (de emociones saludables) y espiritual, que se conecta con nuestro sentir, con nuestra intuición y con las leyes de la vida como karma-darma.

En este sentido escribe María Elvira Pombo en su libro “De la mano de los ángeles”. Esta experta en cómo es que los seres celestiales nos acompañan a lo largo de la vida, ha logrado  identificar dos tipos de decisiones que tomamos los humanos: decisiones de bienestar y decisiones de aprendizaje.

La autora se refiere a que cuando permitimos que las decisiones sean tomadas desde algo distinto a la esencia de nuestro ser, entonces afrontamos consecuencias que comúnmente conocemos como errores o fracasos, y que Pombo denomina aprendizajes.

Creo que conocer de estos dos tipos de decisiones, nos ayuda a enfocarnos en las mejores decisiones.



Equivocaciones?...o Decisiones de aprendizaje 


Retomando la distinción que hace Marìa Elvira Pombo, en efecto, ella menciona que las decisiones de aprendizaje son las que no tomamos directamente desde nuestra esencia, sino que nos dejamos llevar por los caprichos del ego o por la curiosidad humana.

Estas decisiones nos traen dolor, frustración, angustia y miedo, entre otras. 



Para comprender un poco cómo opera esta toma de decisiones, es como que, en lugar de seguir en línea recta por el camino de nuestro destino, tomamos un desvío para que al final del día nos damos cuenta de que por ahí no era. Claro, después de que sufrimos por experimentar esas emociones nada placenteras y terminamos metidos en situaciones incomodas, con resultados que suelen ser pesados o incluso nefastos. 


A veces las consecuencias que se tienen que afrontar por esas decisiones nos toman mucha energía vital y sobre todo mucha parte de nuestro tiempo, moviéndonos por un desvío que hubiéramos podido evitar. 



De todas formas, cuando tomamos este tipo de decisiones, no alineadas con nuestro destino, por llamarlas de alguna forma, normalmente aprendemos mucho. Así pues, me parece que es válido el hecho de no ponerles la etiqueta de errores o fracasos. Como dice Pombo, son decisiones de aprendizaje. Yo las identifico también como decisiones que corresponden a un cierto nivel de conciencia (o inconsciencia), es decir, que son equivalentes a lo que somos capaces de comprender en el momento en que las tomamos.
Al mirarlas de esta forma, podemos afrontar las consecuencias liberados de la carga del dolor, la culpa y el resentimiento. 

Podemos cuidarnos de las decisiones de aprendizaje revisando qué pasa en nuestro cuerpo cuando pensamos en cada decisión.

Si hay miedo o hay sensación de que las vísceras se contraen, estamos ante decisiones no acordes con nuestro destino.

Por eso es que se nos advierte en algunos entornos que no tomemos decisiones cuando estamos fuera de control, con las emociones en desorden. Las decisiones tomadas desde el caos interno, suelen ser decisiones de aprendizaje.





Aciertos?...o decisiones de bienestar 



Por otro lado, tenemos las decisiones de bienestar que son las que tomamos cuando seguimos el llamado del alma y nos dejamos guiar por una voz interior que es superior a nuestra humanidad. Es decir, cuando nos impulsamos por una fuerza que nos recuerda nuestro destino y nuestro propósito de vida. 



Estoy segura que todos hemos sentido lo que viene a continuación de una decisión de bienestar. Sentimos paz, armonía y una sensación de certeza, que proviene de una especie de certeza de hacer lo que es apropiado.

Cuando nos conectamos con esa esencia del ser, al mismo tiempo nos conectamos con el universo y sus leyes, por eso las decisiones que tomamos en este estado, son decisiones de bienestar.

De manera que cuando vayamos a tomar cualquier decisión, podemos pensar antes ¿Qué tanto contribuye esta decisión para mi bienestar y el bienestar de los demás? Y luego dejamos que nuestro ser nos hable mediante la intuición y la conciencia.

Así estaremos cada vez más conectados con decisiones de bienestar.

Fotografìas: Pixabay