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lunes, 11 de julio de 2016

¿Cómo podemos sanar?

En la entrada anterior, escribí sobre algo de lo que aplico en mi vida y lo que sugiero a mis consultantes para conservar la salud.

Pero ¿qué sucede cuando nos enfermamos?, ¿cómo podemos sanar?

De esto quiero compartirles hoy. En la entrada anterior, mencionaba que la salud está relacionada con seguir unas leyes universales y con vivir en coherencia con nuestra alma y nuestro ser. Y así funciona. Más concretamente, la salud es un asunto de compromiso propio con la vida y de realizar la misión para la que nos fue otorgada la existencia. O sea que la sanación involucra un proceso de toma de conciencia y, por consiguiente, se realiza tanto en el plano físico como en el plano espiritual.

Si, por ejemplo, transgredimos nuestra esencia humana de amor y nos centramos en el odio, nuestro cuerpo enfermará tarde que temprano. La única manera de evitarlo es tomando conciencia y cambiando la información que enviamos al cuerpo.

Así pues, para sanar, lo primero que hay que hacer es reconocer que la enfermedad es sólo la punta del iceberg. Esto significa que la enfermedad es únicamente una señal de algo que es más profundo. Nos anuncia que, en algún momento, existió una incoherencia entre el ser-hacer-pensar-sentir-decir.

Reconocer el origen de cada enfermedad

De manera que, si una persona quiere sanar, deberá tomar conciencia de qué es exactamente lo que pasó en su vida, qué decisión incoherente tomó, qué emoción grabó en sus células y cómo es que se quedó anclada inconscientemente a esa situación.

En efecto, una mujer con un odio grande por su naturaleza femenina y, en consecuencia, posiblemente con un masculino adolorido, es muy probable que desarrolle cáncer de útero en el largo plazo. En mi experiencia con los seminarios, he encontrado diferentes situaciones de origen. Puede ser que la mujer con cáncer de útero provenga de un padre opresor y de una madre silenciosa. A lo largo de su vida repetirá este patrón masculino encontrando una pareja o un jefe o ambos, para que la opriman. Y esta mujer, a su vez, se verá silenciada por el propio miedo, permitiendo la opresión masculina una y otra vez.

En una ocasión, a una chica joven que acudió a mi consulta, le dije que tenía su energía masculina muy elevada. Me preguntó que si sería por eso que en un examen de sangre reciente le habían detectado un cierto nivel alto de una hormona masculina. Por supuesto que tiene que ver, le dije. El cuerpo va manifestando lo que estamos haciendo en el plano mental y emocional. Así que el cuerpo de esta chica ya estaba mostrando una tendencia a desbalancear la energía femenina.

Por el contrario, si un hombre tiene problemas con su naturaleza masculina, desarrollará problemas de próstata en el largo plazo, los cuales pueden llegar hasta el cáncer.

De otro lado, una persona con conflictos para comunicar o para crear, desarrollará enfermedades relacionadas con la tiroides o con las amígdalas, por ejemplo.

Otra persona que tenga problemas para administrar adecuadamente sus emociones, desarrollará enfermedades relacionadas con el sistema digestivo. Por ejemplo, si tiene ira reprimida por años, se manifestará el hígado. Si lo que hay es dificultad para expresar la ternura, el páncreas será el que se manifieste. Si hay un miedo muy fuerte, será el riñón el que se exprese. Y así sucesivamente.

Por el contrario, una persona con una autoestima baja, desarrollará enfermedades autoinmunes. La gama de este tipo de enfermedades es muy grande. Por citar algún ejemplo, la esclerosis múltiple, expresa que la persona tiene rigidez mental y que ha estado con la creencia inconsciente de que tiene que cumplir con unos estándares de perfección para ser amada por los demás.

De otro lado, si una persona tiene conflicto con el amor o con la sexualidad, se inclinará por racionalizar todo y es posible que desarrolle enfermedades como la migraña.

Otra persona con problemas para resolver sus propios conflictos, puede expresar este asunto mediante la hipertensión. Por consiguiente, como lo afirman T.Dethlefsen y R.Dahle, la hipertensión es indicio de agresividad reprimida.

Así pues, podríamos seguir con cada parte del cuerpo y su simbolismo. Lo importante es saber que no nos enfermamos de casualidad, nos enfermamos cuando nuestro cuerpo lleva mucho tiempo recibiendo cierta información que le enviamos y nos enfermamos de lo que necesitamos para comprender lo que hicimos.

Insisto en que esto es difícil de comprender para quienes aún están con la era de la medicina de las drogas químicas. Esa era de la medicina concibe la enfermedad de otra manera. Así que no trato de hacerlos cambiar su idea, solo los invito a mirar la nueva forma en que, poco a poco, comenzamos a comprender la salud y la enfermedad.

La era de la energía

Ciertamente estamos entrando en la era de la energía del cuerpo.

¿Para qué sirve esta nueva forma de ver la enfermedad? Para llegar al fondo y sanar de verdad la raíz de la situación.

En este sentido, hace poco escuchaba al médico colombiano Santiago Rojas, que se ha dedicado a la medicina alternativa por gran parte de su vida y ha publicado libros sobre el tema.  Decía que los medicamentos para la depresión solo logran alrededor del 40% de mejoría del paciente.
El mismo médico explicaba que los medicamentos se quedan cortos muchas veces.

Cabe anotar que para Rojas, la salud también es un asunto espiritual. Estoy plenamente de acuerdo. En mis palabras, lo que hacemos es co-crear con un Ser Superior. Somos administradores de la vida que nos fue dada y co-administramos con ese Ser Superior que nos dio la vida. Por eso la enfermedad aparece como una maestra para recordarnos de qué se trata la vida y cómo podemos administrar mejor nuestra existencia.

Así pues, la medicina de la energía mira la parte de responsabilidad nuestra en la enfermedad, para luego darnos las opciones de auto sanación. El camino de la sanación está más relacionado con asumir nuestra responsabilidad, que con medicarnos.

En el caso de la depresión, bajo esta nueva perspectiva de la salud, lo que habría que preguntar es qué deprime a la persona con depresión. La respuesta la han aportado los autores T.Dethlefsen y R.Dahle, en su libro “la enfermedad como camino”. Lo que deprime a la persona con depresión es una de estas tres opciones: agresividad, responsabilidad o renuncia.  Todas con un punto en común: la depresión es un mecanismo inconsciente de huida, porque la persona con depresión lo que tiene es miedo.

Otro caso: Hace mucho más tiempo, como unos seis años atrás, conocí muy de cerca el caso de la sobrina de una de mis estudiantes. Era una niña hermosa de cuatro años de edad a quien le dio cáncer en el cerebro y finalmente murió. Lo que el neurocirujano le dijo a mi estudiante, me dejó impactada. Según me contó ella, el médico le explicó que el cáncer de cerebro le daba indicios de que había algo en lo que la niña no quería ni pensar, por eso el simbolismo del cerebro.

Y así pudiera seguir citando más anécdotas y contando casos. Es literalmente una forma opuesta de ver la enfermedad, no es la que por mucho tiempo hemos estado acostumbrados.

Sanando nuestro propio cuerpo

Siguiendo esta nueva forma de ver la salud, he aprendido que podemos sanar mediante los principios de la física cuántica.

Esto significa que podemos cambiar la información que hay en nuestras células y generar transformaciones en nuestro cuerpo.

Así pues, existen varias técnicas que nos pueden llevar por el camino de la autosanación. Todas coinciden en que amar, perdonar, vivir en gratitud y alegría, son condiciones para sanar.

Algunas técnicas son: el código de curación (Alexander Loyd y Ben Johnson), el ho’ponopono (tradición de Hawai), el reiki (usa la energía universal y es originario de Japón) y técnicas con alimentación (por ejemplo la que usa el limón para sanar el cáncer porque este cítrico cambia el ph del cuerpo). Existen también la acupuntura, la digitopuntura y la terapia neural.

En lo personal, como terapeuta reiki, recomiendo ampliamente esta terapia. De igual forma recomiendo los códigos de curación y la meditación diariamente.

Lo importante es que la persona logre tomar conciencia, sanar las emociones y transformar los pensamientos y las creencias que lo llevaron a enfermar. Y a esto le añado, que la persona sienta la presencia de la Divinidad en su ser y comprenda que la vida y la salud le son otorgadas para que cumpla con su plan en esta tierra.

Por ejemplo, si hay ira contra alguien, hay que sanarla. Si ya apareció el problema en el hígado, hay que sanar la ira, perdonar y hacer las técnicas de autosanación con las que la persona se sienta cómoda.


Y lo más importante, muchas personas han logrado sanar, así que todos podemos sanar.

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El código de curación



Reiki


Fotografías: Pixabay

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