Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

martes, 31 de mayo de 2016

La dolorosa trampa de la envidia

La envidia no es una sensación nueva, lamentablemente ha estado presente en la humanidad desde tiempos remotos.

Pero el motivo por el cual esta emoción ha permanecido no es porque sea parte de la naturaleza humana, sino más bien porque nos hemos distanciado de la esencia que nos corresponde como seres humanos.


¿Qué es la envidia?

Como tal, la envidia es una emoción primitiva, del orden animal, que se conservó en la especie humana. No obstante, nuestro cerebro es mucho más desarrollado y tenemos un nivel de consciencia más elevado.

En el sentido estricto de su significado, la envidia es como un motor que alimenta la ilusión de poseer lo que es ajeno. De esta forma, quien siente envidia, tratará de atacar lo que piensa que merece, pero no tiene; o, por el contrario, buscará apropiarse a la fuerza de aquello ajeno que quiere como suyo.
Así pues, no existe la mal llamada “envidia de la buena” o “envidia sana”. Esos son adornos del lenguaje que se han inventado para tratar de encubrir una emoción que es negativa o para minimizar algo que es poderosamente destructivo.

La envidia desordena la energía de la persona, la desgasta emocional y físicamente y la lleva a no tener paz. Esto sucede porque la envidia obliga a la persona a vivir en el afuera, tomando como referencia otras personas.

Es tanto el efecto nocivo de la envidia, que la persona envidiosa puede llegar a enfermar, con dolencias que pueden ir desde las más leves hasta las más graves como el cáncer, dependiendo de la intensidad y de la duración de la envidia.

De todas formas, la envidia trae consigo sufrimiento garantizado y puede llevar a la persona a tener las conductas más irracionales que nos podamos imaginar. Esto se debe a que la persona que siente envidia, tiene una sensación de carencia permanente y no se concentra en crear su propio proyecto de vida, sino que está pendiente de los demás para establecer comparaciones.

Así pues, la envidia funciona también como una medida enfermiza con la cual la persona envidiosa establece métricas imaginarias de qué tan dramática o penosa es su existencia, comparada con la vida del otro, en función de no poder tener lo ajeno que desea.

De esta manera, la envidia crea y alimenta la ilusión de victimización (“no puedo tener lo que otro tiene”) o de superioridad (“yo merezco tener lo que otro tiene”).

El problema es que la envidia no se acaba cuando la persona envidiosa logra apoderarse de lo ajeno que quería o, por el contrario, cuando logra dañar lo ajeno que quería como suyo, para que nadie lo pueda tener.

La gran tragedia es que el envidioso falsamente “victorioso”, es decir, la persona con envidia que logra su cometido, ahora irá tras otra cosa que envidiará, porque su referente de proyecto de vida siempre es en el afuera y no en ella. Su meta no es ser feliz, sino que su objetivo es tener lo que otros tienen, para poder ser como ellos, porque supuestamente así logrará ser feliz.

Cuanto más infeliz se siente el envidioso por algo ajeno que no posee, mayor alimento tendrá para su ego y es un juego de nunca acabar, porque cada vez encontrará algo nuevo que envidiar.

De este modo, el envidioso irá una y otra vez en búsqueda de la felicidad afuera de él, comparándose con los demás, con lo cual paradójicamente lo que logrará es sentirse más y más vacío, con más y más carencia, porque poco a poco sumará sentimientos como ira y rencor, los cuales ahondarán más su sensación de frustración. Al final, la vida de una persona envidiosa, termina siendo de tristeza.

¿Qué hacer con la gente envidiosa?

Es una situación compleja y triste porque la envidia solo trae destrucción y dolor para la persona que siente envidia y, posiblemente, también para todos a su alrededor.

Lo primero que hay que saber es que una persona con envidia, está evidenciando problemas de autoestima y unos pensamientos limitantes que le impiden desarrollar su propio proyecto de vida con fluidez y armonía.

Lo complejo del asunto es que la persona con envidia no quiere recibir ayuda para sanar su autoestima o para construir un proyecto de vida feliz, sino que, en el fondo, lo que quiere es encontrar quién la apoye en seguir alimentando su ego de víctima o de superioridad.

Por eso quienes están alrededor de una persona envidiosa, básicamente no pueden hacer mucho por ella, a no ser que ella despierte y decida cambiar. La sanación de la envidia comienza con la humildad de reconocer que se siente esa emoción; continúa con un proceso de limpieza interior de todo el dolor creado por la envidia; y sigue con un trabajo muy profundo para el fortalecimiento de la autoestima.

En este contexto, lo único que queda por hacer con las personas que sienten envidia es conservar la serenidad y enviar luz a su corazón para que logren comprender que así nunca serán felices.

Quienes practican la meditación, el reiki o técnicas como el ho´ponopono, pueden ayudar a limpiar el planeta de la energía de la envidia para que todos elevemos el nivel de conciencia, en lugar de bajarlo a los sentimientos más animales y primarios.

Para que evitemos sentir envidia, recordemos que sólo somos felices en tanto desarrollemos nuestro propio proyecto de vida, basados en lo que nos apasiona y comprendiendo que la competencia siempre debe ser con nosotros mismos, para sacar la mejor versión de nosotros mismos, ese es el verdadero reto como humanos.

Muy importante tener en cuenta que todos los seres humanos somos seres creativos por naturaleza, podemos crear la vida que queremos, sin necesidad de compararnos con nadie.


Y lo mejor, entre más amor sentimos por los logros de los demás, más nos llenamos de paz y abundancia, porque de lo que damos, recibimos. Es una ley universal e inmutable.

Video recomendado:

Cómo tratar la envidia




Libro recomendado:




En este libro, Ekhart Tolle nos explica en qué consiste el ego y cómo opera.
Dice el autor, por ejemplo, que:: "una relación genuina es aquella en donde no domina el ego con su búsqueda del yo y su creación de imágenes. En una relación genuina hay una corriente de atención sincera y alerta hacia la otra persona, en la cual no hay sensación alguna de deseo".





Fotografías: Freepik y Pixabay.

No hay comentarios:

Publicar un comentario