Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

lunes, 31 de agosto de 2015

La felicidad depende de uno mismo

Gracias a mi vida profesional, he conocido gente de todas las edades, y de  distintas condiciones sociales y económicas.

Eso, sumado a lo que he estudiado, me llevó a comprender que nuestro mundo está plagado de creencias equivocadas acerca de qué es la felicidad. 

La mayoría de esas creencias nos confunden, porque nos quieren convencer de que la felicidad es algo que proviene de afuera, pero no es así. Lo cierto es que la felicidad viene de adentro de nosotros mismos. De esta manera, la felicidad está directamente conectada con las creencias que albergamos en nuestra mente y con la forma en que estructuramos nuestro proyecto de vida, basados en esas creencias.

Acá podríamos citar a muchos autores, provenientes de distintas disciplinas, que coinciden en afirmar que la felicidad no proviene de estímulos o circunstancias externas, sino de la forma en que se asumen esas circunstancias y se encaran con actitudes proactivas. 

En este artículo, me voy a centrar en compartir lo que he sintetizado de todos ellos.
También les recomiendo los videos que acompañan este artículo, pues son de utilidad para complementar el tema.

Es feliz quien vive desde la autoestima

Para empezar, ser feliz, como lo propone la colombiana María Clara Villegas en su libro “La gente feliz es más exitosa” es algo que aparece en la medida en que vamos por la vida desde el reconocimiento de nosotros mismos, en lugar de andar tratando de cumplir con las expectativas que los demás se han hecho de nosotros mismos. 

Estoy convencida de que para ser feliz, se necesita que tengamos una fuerte conexión con nuestro ser interior y que afiancemos una autoestima sólida. En este sentido, en su libro, María Clara afirma que “la felicidad no viene de afuera hacia dentro, sino de adentro hacia afuera”. 

Así pues, una vez que emprendemos el camino de la vida, desde el ser, desde nuestra esencia, es decir, desde las virtudes –o valores-, con los que fuimos equipados, nos alejamos por siempre del ego y conocemos el mundo de la autoestima, que es el camino para la felicidad.  Tal como lo afirma María Clara Villegas en su libro y sus conferencias.

En línea con esta forma de comprender la felicidad, agrego que ser feliz es algo que fluye con la esencia del ser humano, no es algo por lo que luchamos o que salimos a buscar. La felicidad es algo intrínseco del ser humano.



Video:  ¿Qué es la felicidad?




Por eso es que cuando escucho a los padres que dicen que lo que más quieren para sus hijos es “que sean felices”, siento que deberían convencerse de que lo mejor que pueden darles a sus hijos es una autoestima sólida, cimentada en unos valores que les permitan caminar al encuentro de la felicidad, desde sus proyectos de vida. 

Muchos de esos padres creen que pueden “hacer felices” a sus hijos, en tanto puedan colmarlos de bienes materiales. Pero ya lo sabemos, los bienes materiales no suplen la felicidad. 

Dinero, poder y belleza no son sinónimos de felicidad

Creo que es una dolorosa equivocación, la de pensar que sólo es feliz quien tiene unas determinadas circunstancias externas. Como lo mencionamos, es justamente al revés: sólo puede ser feliz, quien saca todo su potencial de ser humano, a partir de sus valores y construyendo un proyecto de vida. 

Una de esas circunstancias, quizá la que más se confunde con la felicidad, es la de tener dinero o riquezas materiales. 

No sé desde cuándo, o a quién se le ocurrió pensar que para ser feliz hay que tener dinero. Es una creencia completamente errónea, sin embargo es bastante común y, con frecuencia, está ligada a una mentalidad de escasez.  

En este sentido, he visto gente multimillonaria que llora mientras me confiesa que nada de lo material ha logrado hacerla completamente feliz. Por otro lado, he visto personas con unas caras radiantes de alegría, que comparten una unión familiar que los hace felices, en medio de la más profunda pobreza material. El punto en común, de unos y otros, es descubrir que la felicidad estaba dentro de ellos mismos y que se relaciona con los valores y con la actitud de servicio, como lo hemos afirmado.

De tantas historias, recuerdo por ejemplo, a un campesino que nació y vive en el Departamento del Chocó, uno de los más pobres de Colombia. Debido a las situaciones de violencia y desplazamiento, quedó huérfano cuando era apenas un niño de diez años y le tocó huir, dejando su tierra. En su búsqueda por sobrevivir, poco a poco aprendió el oficio de la carpintería y, con el pasar de los años, con su trabajo constante y una buena dosis de esperanza en el corazón, logró tener su propia carpintería y dar empleo a otras personas que, como él, necesitan un trabajo digno. Hoy en día es feliz, a pesar de que es analfabeta porque no le quedó tiempo para ir a la escuela, su rostro refleja paz interior.

No hay que perder de vista que el dinero es una invención humana, mientras que la felicidad es algo intrínseco del ser humano.

A propósito del dinero, concuerdo con lo que afirma Borja Vilaseca en su libro “Qué harías si no tuvieras miedo”. Este autor español recuerda que el dinero fue creado para agilizar los intercambios de bienes y servicios entre los humanos, a fin de cubrir las necesidades.”Sin embargo, mucho antes de simbolizarse a través de monedas y billetes, el dinero tomó otras formas, como las conchas de mar, las plumas, el ámbar, el tabaco o la sal.” Y agrega, “…los billetes no tienen ningún valor en sí mismos, tan sólo el que nosotros decidimos darle”. Así pues, entre otros significados que se le da al dinero, también termina convertido, erróneamente como hemos visto, en un medio para obtener la felicidad.

Por otro lado, se asimilan con la felicidad, otros conceptos como el de la belleza y el del poder. En esta lógica, supuestamente, quien es más lindo o tiene más poder, será más feliz. Otro gran error. 

La realidad es que existen muchos casos que muestran que, tanto dinero como belleza o poder, no son garantía de felicidad. De hecho, cuando no están acompañados de seres con una sana autoestima, estos recursos pueden llegar a obstaculizar la felicidad.

Un proyecto de vida: el camino a la felicidad

Si la felicidad no se halla en el dinero, ni en ninguna circunstancia externa, sino que está dentro de nosotros mismos, ¿cómo hacemos para potencializar nuestra esencia y así alcanzar el máximo de felicidad?

La respuesta a este interrogante es que el máximo de la felicidad, se logra mediante un proyecto de vida.

Video: Atévete a soñar


Al respecto, Janet Bray Attwood y Chris Attwood, autores de “The Passion Test”, afirman en su libro que “a todos nos gustaría sentir que nuestra vida tiene un objetivo. Todos queremos sentir pasión por lo que hacemos, sentirnos emocionados por la forma como pasamos nuestros días, amar nuestras vidas y sentir que estamos haciendo una contribución valiosa”.

En efecto, el ser humano requiere de un proyecto de vida que lo impulse cada día a sacar la mejor versión de sí mismo, a la vez que lo inspire a caminar, con su energía vital elevada a la máxima potencia.

De esta manera, se puede afirmar que la felicidad es proporcional a la capacidad de soñar, porque los sueños constituyen la materia prima que permite elaborar el proyecto de vida. 

También se puede inferir que la felicidad es proporcional a un proyecto de vida, coherente con lo que se sueña. En este orden de ideas, el proyecto de vida se basa en el ser que lo crea y no en paradigmas sociales externos que condicionen los sueños.

Algo más que se puede afirmar es que sin sueños no se puede hacer un proyecto de vida y sin un proyecto de vida, no hay una estructura que permita potenciar ese ser humano que habita en cada uno de nosotros.

De hecho, los sueños conectan la capacidad creativa, en tanto que le permiten a la persona, abrir su mente a infinitas posibilidades y le inspiran para desplegar su libertad para actuar. 

Por lo anterior es que es una realidad que, a partir de un proyecto de vida, las personas pueden enfocar su energía vital en  sueños que verdaderamente los inspiran y los llenan de esperanza cada día.

Cuando miro las cifras de suicidio que entrega la OMS (Organización Mundial de la Salud), no puedo evitar pensar en cuántas de esas personas se fueron de este planeta porque no tuvieron un proyecto de vida sólido, que les impidiera caer en la desesperanza o en el sinsentido.

Lo cierto es que, sin importar la edad, todos los seres humanos requerimos de un proyecto de vida
que nos ayude a cristalizar los sueños y nos entregue un sentido a la existencia, de manera que seamos capaces de sobrepasar los momentos de adversidad, superemos los miedos y alcancemos la felicidad.

Espera la próxima entrega de este blog:

En la próxima entrega les compartiré los tips para verificar que un proyecto de vida fue formulado correctamente.

También les compartiré, más adelante, las diferentes técnicas y métodos para formular un proyecto de vida.

Libro recomendado:





The Passion Test (o en español "El test de la pasión"). Este libro entrega un método práctico y efectivo para formular el proyecto de vida.











Crédito fotografías: Freepick

2 comentarios:

  1. Yo pienso que todos sabemos que la felicidad está en nosotros mismos, sólo que resulta más fácil y cómodo basarla en tangibles cono una superioridad de estatus que nos haga sentir mejores que los demas. Eso alimenta nuestro falso ego que más tarde nos deja abandonados en el vacío y la depresión

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    1. Muchas gracias por tu comentario. De acuerdo. El ego, esa máscara que nos ponemos para ocultar nuestra esencia, se interpone muchas veces para evadir nuestra oportunidad de ser felices.

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