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lunes, 27 de julio de 2015

¿Es verdad que el amor sana?


Luego de muchas semanas de no escribir, acá estoy de regreso. Gracias a mis fieles lectores, quienes me han acompañado durante este primer año de mi blog y han continuado leyendo, a pesar de que no publiqué nada nuevo desde hace más de un mes.

Escribir sobre el amor me inspira muchísimo. Además creo que es un tema que siempre estará vigente. 

Pero más allá de estas dos “razones”, es que me llamó la atención una frase del doctor Alexander Loyd, que me encontré en su libro “El principio”. La frase de Loyd es: ”el amor cura, el miedo mata” y aparece en el contexto de una explicación acerca de lo que significa vivir en el amor y las consecuencias que trae el actuar desde el miedo. 

Entonces me acordé de uno de mis grandes maestros, quien siempre me enseñó que la mejor forma de vivir es desde el amor. De hecho, él también decía que el amor sana.

¿Por qué decía mi maestro que el amor sana?, ¿es posible afirmar que el amor puede sanar?

Puedo adelantarme a decir que mi maestro estaba en lo cierto. En mi experiencia personal, he comprobado que tiene todo el sentido pensar que esto es así y he conocido algunos hallazgos científicos que pueden dar sustento a esta afirmación.

El poder curativo del amor

Acerca del amor,  el norteamericano Alexander Loyd, doctor en Psicología, afirma que “el amor es el estado a partir del cual fluyen las virtudes: alegría, paz, paciencia, aceptación y fe.” En efecto, el amor es un estado en donde se encuentran la plenitud y la felicidad. 

Desde el punto de vista de las terapias alternativas, como el reiki, el sentimiento del amor se experimenta a la altura del chakra corazón, que es uno de los centros energéticos del cuerpo. En el contexto de la teoría cuántica, el campo electromagnético del corazón es cinco mil veces más potente que el campo del cerebro. 

Así pues, se puede decir que el amor empodera a la persona, la hace brillar con luz propia, en armonía y en equilibrio.

No es gratuito que cada vez que se nos muestra la imagen de una persona enamorada, se ve que todo es como magia a su alrededor. Eso es porque el amor es el estado en que nos conectamos con nuestra esencia y por tanto con todo el universo. Por eso, en un estado de amor incondicional o de compasión total, somos más eficientes y vivimos en mayor armonía con nosotros mismos y con los demás. 

Se puede inferir entonces que conservar un estado de amor en todo lo que hacemos es como si fuéramos por todos lados construyendo entornos saludables y armonía a todo nivel.

Por otro lado, las investigaciones demuestran que  el amor logra “…un conjunto de reacciones de todo el organismo que genera un estado general de calma y satisfacción, facilitando la cooperación”, como lo afirma Daniel Goleman en su muy conocido libro “La inteligencia emocional”. Esto se da como consecuencia de una reacción encadenada que ocurre en el cuerpo cuando el ser humano experimenta el amor incondicional. 

En efecto, cuando se experimenta amor, el cuerpo produce una serie de sustancias, comenzando por la dopamina, que se asocia con el sistema de recompensa y placer del cerebro y la oxitocina, que se asocia con estados de confianza.

Video: El enigma del amor




Entretanto, con el miedo ocurre todo lo contrario. Loyd dice  que “el miedo es el estado a partir del cual fluyen todas las disfunciones físicas y no físicas, los bloqueos, los fracasos y el daño infligido. “ 
Así pues, amor y miedo son dos polos opuestos. 

Mientras que el amor es vida, el miedo es muerte. Por un lado, el amor trae placer y beneficios para el cuerpo en todo nivel; por el otro, el miedo trae estrés e incomodidad que cuando se acumula por mucho tiempo, puede llegar a producir enfermedades.

Lo anterior se explica porque se cambia el objetivo básico del miedo. En efecto, originalmente el miedo funciona como un sistema de alerta que avisa al cuerpo, del peligro inminente de muerte. 

Sin embargo, los seres humanos han permitido que el miedo trascienda más allá de esos momentos específicos donde la vida corre peligro y logre invadir la cotidianidad  y  todas las dimensiones de la vida: la familia, el trabajo, las relaciones con amistades, etc.

En otras palabras, el miedo que era para preparar para huir, esconderse o atacar, ante una amenaza de muerte, fue trasladado para todos los espacios de la vida, como si en todas partes quisieran matarnos. De esta manera, inconscientemente, el miedo hace que las personas vayan por la vida con las defensas en alerta y listas para atacar en cualquier momento.

¿Cómo vivir en el amor?

Aunque el amor parece una utopía o algo como de otro mundo, en realidad es una emoción bastante beneficiosa y saludable.

Pero, ¿cómo puede una persona vivir en el amor? No es tan complicado, es cuestión de aprender y de acostumbrarse a vivir de otra manera. 

Para que una persona se acostumbre a estar centrada en el amor,  se requiere que incorpore, en su vida cotidiana, actividades y momentos en los que se conecte con los matices del amor, como son la alegría, la paz, la compasión, la paciencia, la aceptación, la fe y la ternura. 

Actividades como jugar con un bebé, llevar alegría a las personas enfermas, sentir compasión por los animales que están en la calle, etc., son oportunidades para aprender a amar.

También es importante saber que si se permite el estímulo habitual de emociones como estrés, angustia, tristeza, ira, culpa, rencor, resentimiento, melancolía o el apego, se estará incentivando una vida desde el miedo.

En este sentido, hay que mantener la conciencia muy despierta porque no cabe duda que el mundo de hoy invita más al estrés y a todos los matices del miedo, que al amor. 

Como dice Dewitt Jones, ex-fotógrafo de National Geographic y conferencista motivacional, “vivimos en un mundo basado en el temor, la escasez y la competencia”. Basta con fijarse cómo conduce la gente los carros en las grandes ciudades, para observar el estrés a flor de piel. 

Vale la pena estar alerta para no caer en el juego del miedo porque vivir con miedo es como sepultarse en vida. Y actuar cotidianamente desde el miedo, es como vivir prisionero de uno mismo. 


Al contrario, cuando se aprende a vivir en el amor y desde el amor incondicional, se experimenta la sensación de libertad, se fluye con facilidad y se fomenta la salud mental, emocional y física de la persona. Además se logra el más potente de los empoderamientos que parte del amor propio y se proyecta en amor hacia los demás.

En consecuencia, como nadie da de lo que no tiene, y nadie puede recibir amor, si no está preparado para recibirlo, sólo se puede vivir desde el amor, cuando la persona aprende a amarse a sí misma. 

Así pues, para aprender a vivir una vida diferente, basados en el amor, en la conciencia de abundancia y en la cooperación, es fundamental liberarnos del miedo, estimular todos los matices del amor y aprender a amarnos a nosotros mismos, para poder amar a los demás. 

Esos son caminos que permiten tener más bienestar y felicidad.


Video recomendado: Celebremos lo que este mundo tiene de bueno


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