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lunes, 8 de junio de 2015

¿Cómo vencer los celos?

En días recientes he tenido la oportunidad de entablar conversaciones muy interesantes con tres profesores: uno de ellos es profesor en un colegio, otro es profesor de idiomas y, la tercera, es profesora de danza.

Cada uno de ellos, a su manera, llegó a un punto en común, con el que estoy de acuerdo: estamos en un momento de la humanidad en donde falta mucho amor en las personas. Quiero empezar este escrito partiendo de esa idea, porque siento que la raíz de los celos está relacionada con la falta de amor.

Me voy a referir en este escrito a los celos de pareja y voy a tener en cuenta lo que dicen los expertos sobre el tema, además de compartir mis apreciaciones y conclusiones propias.

Sin embargo, vale la pena precisar que también se presentan los celos profesionales, celos entre “amigos” y celos entre personas de la familia.  Estos celos son primos de la envidia y tienen características muy similares a los celos de pareja.

¿Qué son los celos?

Existen diferentes explicaciones que dan los psicólogos para acercarnos a comprender qué son los celos.

Al respecto, la psicóloga mexicana Lucy Serrano, señala que los celos se manifiestan cuando una persona tiene tres comportamientos típicos: interrogatorios constantes y fuertes a su pareja, como si se tratara de un policía que debe vigilar todos los movimientos de la otra persona; conductas controladoras, para que se cumpla con unos parámetros de decencia que se imponen a la pareja y que la limitan en sus actividades o comportamientos; y, por último, presuposiciones o interpretaciones caprichosas de lo que hace la pareja, para descontextualizar todas sus conductas o actividades y hacerlas ver como amenazantes para la relación afectiva.

Video sobre los celos con la experta Lucy Serrano



Por otro lado, cuando consulté en Internet sobre los celos, me encontré con una definición de wikipedia “los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio.”

Creo que nada más cierto para definir los celos.

Si, como dice la definición, “es una respuesta emocional frente a una amenaza”, quiere decir que el origen de los celos es el miedo y que se pueden asimilar más a un nivel del instinto animal, que a un sentimiento elevado como el amor.

Además, si la amenaza que se siente es “por algo que se considera como propio”, entonces se puede inferir que la persona celosa cree que su pareja le pertenece, por lo tanto los celos se fundamentan en el ego.

Así pues, el primer elemento que aparece con los celos es el miedo.

Los celos y el miedo


En efecto, los celos parten del miedo, no del amor. Por eso no estoy de acuerdo con algunos profesionales que distinguen dos tipos de celos: los “normales” y  “los patológicos” o enfermizos. En mi opinión no hay categorías de celos, son celos a secas, sin apellidos ni rótulos.

Tampoco creo, por supuesto, en que los celos sean una expresión de amor con la pareja. Para nada. Los celos no son propios de una relación basada en el amor.

Para comprender mejor estas afirmaciones, quiero referirme a la diferencia entre amor y miedo. Para ello, quiero citar al doctor en Psicología y Medicina Natural, Alexander Loyd, autor de “El código de curación” y de “El principio”.

En este último libro, el doctor Loyd explica que el miedo forma parte del instinto de supervivencia y está ligado a una programación básica del ser humano que nos lleva a buscar el placer y evitar el dolor.

Afirma textualmente el doctor Loyd, en su libro “El Principio”, que “durante nuestros primeros seis años de vida, cuando somos más vulnerables, nuestro instinto de supervivencia está en su máximo grado de alerta para averiguar tan rápidamente como sea posible lo que es seguro y lo que no lo es. Desarrollamos un sistema de estímulo/respuesta que básicamente dice dolor = malo y placer = bueno”.

El miedo entonces actúa como un mecanismo que avisa cuando algo resulta amenazante o que potencialmente pueda causar dolor. Ante la presencia del miedo, se activan las alarmas internas del cuerpo para luchar, quedarse quieto o huir rápidamente.

Como dice el doctor Loyd “desde el punto de vista de supervivencia, este sistema de estímulo/respuesta es muy eficaz en nuestros primeros seis años de vida y probablemente nos salvara la vida en numerosas ocasiones cuando éramos niños. Si un niño de dos años toca una estufa ardiendo, retira la mano inmediatamente; nadie le ha enseñado a hacerlo y después de esta experiencia nunca volverá a hacerlo. Y si, ya de adultos, nos encontramos en una situación de peligro y nuestra programación dolor/placer (es decir, lucha/huida), se desata, también puede salvarnos la vida”.

Pero de adultos, cuando nos encontramos en una relación afectiva, ese mecanismo de dolor/placer no encaja porque sencillamente una relación de pareja se basa en el amor y no en el miedo. De hecho, el mismo doctor Loyd afirma que como adultos hemos de aprender a vivir desde el amor, sin importar el dolor ni el placer.

El amor es todo lo contrario al miedo. El amor es espontáneo e incondicional.

Una relación de pareja que se basa en el amor, no da cabida al miedo. De hecho la relación de pareja es para profesarse amor el uno por el otro. Ambas personas que se vinculan en una relación afectiva, aman porque el amor es parte de su naturaleza, “no por una circunstancia externa ni por una cualidad de la otra persona”, como dice el doctor Loyd.

Loyd se refiere al amor ágape, el mismo del que habla Osho en su libro “Aprender a amar”. Y el mismo del que han hablado muchos autores, incluso el mismo que cito en el artículo “¿Existe el amor verdadero?” en este blog.

En tanto que si no se trata de amor ágape sino de amor erótico, entonces se buscará el placer a partir del contacto con la pareja. Por este motivo, una relación de pareja basada solamente en lo erótico, encajará en la programación placer/dolor.

De esta manera, el amor erótico, es condicionado a la respuesta del otro, a lo que la persona necesita del otro y allí si es posible que surja el miedo de perder al otro, porque el otro es un objeto de deseo que satisface las necesidades propias.

Los celos y el ego

Acá entra el otro elemento de la definición de Wikipedia: la amenaza que se siente es “por algo que se considera como propio”.

De hecho, este segundo elemento de la definición, está íntimamente ligado al anterior. Es decir, el ego efectivamente aparece cuando no hay amor verdadero.

Ciertamente, los celos están potencialmente inmersos en una relación afectiva en donde se ha remplazado el amor verdadero por una idea de amor infantil, un amor egocéntrico, que corresponde a la primera infancia del ser humano, en donde  lo que se unen no son dos personas, sino un sujeto y un objeto que le brinda placer.

Este tipo de amor egocéntrico es el que da pie para los celos, porque la persona adopta inconscientemente el comportamiento del niño y se vuelve hostil ante la amenaza de perder a su pareja, como cuando el niño hace la pataleta al ver que le van a quitar el juguete que le da placer.

Ese es el amor que deja la puerta abierta para los celos de los que habla el famoso músico salsero, Willie Colón, en su canción Celo, donde dice: “celo ya ves lo que has hecho, has vuelto mi mundo al revés, mataste el amor que encontré, eres la causa del dolor y de mi temor, ahora estoy solo por culpa de celo, maldito celo…”

Video: Canción Celo de Willie Colón



Los celos aparecen en las relaciones tormentosas, donde no hay paz, donde no se da la realización personal y donde cada día aumentan los vacíos del alma.

Lamentablemente el amor egocéntrico, que es en realidad un amor pasajero, abunda en nuestro mundo de hoy y se confunde con mucha frecuencia con el amor verdadero.

Por eso creo es que hay mucho más miedo que amor en el mundo. Y, en consecuencia, hay mucho más ego que autoestima, porque el ego es como la cubierta que nos ponemos los seres humanos para ocultar nuestros miedos y nuestra falta de autoestima.

La gran paradoja es que lo único que nos hace ser verdaderos seres humanos y nos llena el alma de placer y de todo lo que necesitamos, es el amor ágape.

Como dice el doctor Loyd, citando a muchos investigadores científicos quienes han demostrado que  “el amor es el único antídoto para el miedo”, “la verdadera felicidad y el éxito personal suponen vivir en el amor, interna y externamente, y en el momento presente, sin importar las circunstancias”.

El antídoto para los celos

En línea con lo que expongo en este escrito y de acuerdo con lo que he aprendido de la vida y lo que he observado de tantas historias, puedo afirmar que cuando aparecen los celos en una pareja es porque el amor verdadero nunca existió o porque se transformó en algo diferente.

Por eso es claro que si existe un antídoto para los celos, se llama amor verdadero.

La única forma de acabar con los celos es amarse a uno mismo, para poder amar al otro desde el amor ágape, para encontrar bienestar en lugar de ansiedad.

Paz, armonía y felicidad son las únicas cosas que se pueden encontrar en una pareja construida desde el amor verdadero.


Video recomendado:

Consejos para evitar los celos




Libros recomendados:






El principio, de Alexander Loyd. En este libro, el autor habla del principio secreto para alcanzar el éxito en la vida, el amor y la felicidad. Además entrega herramientas para pasar del estrés al éxito en 40 días.











Aprender a amar, de Osho. Un libro donde el autor enseña cómo enamorarse concientemente y relacionarse sin miedos.






Crédito fotografías: Freepik

2 comentarios:

  1. analizando la consulta de los celos en wikipedia que dice: “los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio.” nunca pensaría en tener una persona como propia pues esto seria como comprarla, pero si puede tener coherencia el pensar que esta persona va hacer algo que no le conviene y sentir celos porque que se te sale de las manos el advertirle

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  2. Muchas gracias por tu comentario. Interesante tu reflexión. Yo tengo otro punto de vista, creo que si sientes que la persona que amas va a hacer algo que no le conviene, no serían celos sino compasión y un querer intervenir en su proceso de vida para apoyarla en lo que crees que es mejor para ella.

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