Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Una verdadera prueba del cielo

Desde que vi por televisión la entrevista que el periodista de CNN, Andrés Oppenheimer, le hizo al Médico Neurocirujano Eben Alexander, quedé con ganas de leer el libro que escribió el doctor sobre su experiencia cercana a la muerte.

Efectivamente, leí el libro hace muy poco. Bueno, debo decir que en realidad no lo leí, sino que el libro me llevó a leerlo, porque yo no me quería desprender de él ni un segundo. 

Quedé tan entusiasmada con su lectura, que quise escribir este artículo para compartirles sobre “La prueba del Cielo” ("Proof of heaven")del Dr. Eben Alexander, y para dejar esbozados algunos pensamientos sobre este apasionante tema de lo que hay más allá de esta vida.

Consideré apropiada esta temática justamente en Diciembre, cerca de la Navidad, cuando se remueven tantas emociones y recuerdos en muchas personas. Además es un mes de fe, de esperanza, de alegría y de amor, así que esta lectura cae como anillo al dedo.


Video: Entrevista de Andrés Oppenheimer al Dr. Eben Alexander





Un escrito hecho con el corazón

Antes de contarles acerca de lo que dice el Doctor Alexander en su libro, quiero comentarles que me conmovió “La prueba del cielo”. Percibí honestidad y bondad en cada palabra.

Particularmente me conmueve el hecho de leer reflexiones tan profundas de tipo espiritual, escritas por un científico puro, quien humildemente deja entrever que esta vivencia que tuvo en el más allá, de alguna manera lo tomó por sorpresa porque él no creía en Dios, ni tenía en su vocabulario palabras como ángel.

Según menciona el doctor Alexander, tras culminar su viaje hacia otras dimensiones y al despertar de su coma, tuvo inmensas ganas de compartir su vivencia con la comunidad científica y con toda la gente. Por eso creo que el libro quedó impregnado de gran pasión y  se percibe que fue escrito desde el corazón. 

Imagino que no soy la única que ha sido conmovida con esta lectura. Lo digo porque “La prueba del cielo” ha sido el libro más vendido de la lista de best sellers del New York Times en Estados Unidos. Igualmente se está vendiendo en varios países a nivel mundial, entre ellos, Colombia.

Los relatos del libro

“La prueba del cielo” narra, con lujo de detalles, toda la experiencia cercana a la muerte que experimentó el doctor Eben Alexander a partir del 8 de noviembre de 2008, cuando su cuerpo cayó en un coma profundo por siete días, a causa de una meningitis bacteriana.

Durante esa semana, en la que los médicos intentaban dar con el diagnóstico de la enfermedad que causó el coma, y luego hicieron todo lo posible por recuperar al paciente, el espíritu del Dr. Alexander viajó a un sitio “maravilloso, reconfortante y lleno de amor”, como lo menciona él en el libro.

Sin embargo, “La prueba del cielo”, no se queda sólo con el relato de la experiencia cercana a la muerte, sino que lleva al lector en un ameno recorrido por la vida del autor -una vida poco común en mi opinión-. Creo que lo que busca el doctor Alexander al narrar su historia, es que se pueda comprender que todo sucede por alguna razón y que esta experiencia sobrenatural que él vivió, no fue la excepción.

Por supuesto que no voy a contarles todo lo que dice el autor en “La prueba del cielo” porque eso arruinaría su lectura, a quienes quieren leer el libro completo. Pero si quiero compartirles algunas de las ideas que más me impactaron del relato del Dr. Alexander.

El libro comienza contando los hechos que antecedieron al estado comatoso, y narrando lo que ocurrió durante las primeras horas en el hospital.

Lo primero que descubrieron los médicos en la unidad de cuidados intensivos, es que el doctor Alexander sufrió una enfermedad muy grave, una meningitis extraordinariamente rara en adultos, conocida como meningitis bacteriana. Esta meningitis la causa una bacteria llamada E. coli, que muy escasa vez llega al cerebro.

Tan rara es esta enfermedad que “cada año, menos de uno de cada diez millones de adultos la contrae de manera espontánea”, como lo señala el mismo doctor Alexander.

Y tan grave es este tipo de meningitis que le dio al Dr. Alexander, que el pronóstico de sobrevivencia comenzó siendo del 10%, durante las primeras horas del estado comatoso, y terminó cercano al 0%. De hecho, si sobrevivía, las probabilidades de que iba a quedar en estado vegetativo, eran del 100%. 
Así pues, la recuperación que tuvo el Doctor Eben Alexander superó todo pronóstico médico posible.

Pero lo más sorprendente no fue eso, sino lo que pasó con el paciente mientras toda su familia y los médicos estuvieron tan preocupados por su delicada condición de salud.

Un viaje con mensajes profundos

Mientras su familia oraba y los doctores hacían todo tipo de exámenes y suministraban el tratamiento, el Dr. Alexander viajó a conocer lugares lejanos, muy distintos a los que recordaba haber visto en su vida.


Video: Entrevista con Dr. Alexander, desde Francia




La experiencia cercana a la muerte del autor, comenzó con un viaje a un lugar “de palpitante y sonora oscuridad”, a donde no llegó de cuerpo físico y en donde no sabe decir cuánto tiempo permaneció porque, según relata en el libro, la noción del tiempo y el espacio allá, no es como la hemos conocido en el planeta tierra.

Más adelante en su viaje, sin saber quién era ese espíritu que volaba, escuchó una música y se encontró con una luz que emanaba filamentos de luz blanca. Luego encontró una puerta. Al atravesar esa puerta, llegó a un “mundo totalmente nuevo. El más extraño y maravilloso que jamás hubiera contemplado”.

El doctor Alexander narra en su libro que él pudo volar sobre campos verdes en ese mundo y que se sintió muy feliz, al igual que todos los demás seres que se encontró en el camino, en “un mundo de ensueño, increíblemente hermoso…”.

Después se encontró con una chica preciosa que le habló sin utilizar palabras. Y, dice el autor, el mensaje “habría sonado más o menos así: Os aman y aprecian, profunda y eternamente. No tenéis nada que temer. Nada de lo que hagáis puede ser malo”.

Este mensaje es, para el Dr. Alexander, uno de los más importantes aprendizajes que recibió en toda su experiencia del más allá.

En efecto, dice el autor que “el amor es, sin ningún género de duda, la base de todo. No una especie de amor abstracto e inescrutable, sino el amor cotidiano y sencillo que todo el mundo conoce, el que sentimos al mirar a nuestras esposas e hijos, o incluso a nuestros animales de compañía. En su forma más pura y potente, este amor no es celoso ni egoísta, sino incondicional. Ésta es la realidad de las realidades, la incomprensiblemente gloriosa verdad de las verdades que vive y respira en el centro de todo lo que existe o existirá alguna vez. Y nadie que no la conozca y la encarne en todo aquello que haga podrá alcanzar nunca ni una remota sombra de comprensión de quiénes somos o lo que somos”.

De igual manera, en su viaje, el Dr. Alexander observó seres de luz inmensamente hermosos y luego Dios le dio a entender que este mundo es mucho más grande de lo que imaginamos, porque hay muchos más universos de los que podamos concebir, “pero que el amor reside en el centro de cada uno de ellos”.

Así pues, la experiencia cercana a la muerte que lo llevó por mundos que no conocemos en esta tierra, le desveló al autor una serie de aprendizajes que él no se hubiera imaginado: “lo que me reveló mi experiencia es que la muerte del cuerpo y del cerebro no supone el fin de la conciencia, que la experiencia humana continúa más allá de la muerte. Y lo que es más importante, lo hace bajo la mirada de un Dios que nos ama a todos y hacia el que acaban confluyendo el universo y todos los seres que lo pueblan”.

En lo personal, me conmueven estas afirmaciones. Coincido con el Dr. Alexander en que nosotros estamos bastante equivocados en el planeta. Hablar de amor incondicional en un mundo donde el materialismo es lo que prima, es bastante utópico e “irracional”.

Sin embargo el mensaje de amor que trae “La prueba del cielo” está acorde con lo que dicen muchas de las religiones en el mundo.

Otros mensajes, no menos importantes

Por otro lado, el autor habla también de la libertad: “Somos seres libres; pero a nuestro alrededor, el entorno conspira para hacernos sentir lo contrario”.

Tal parece, con lo que confirma el libro, que la libertad nos fue otorgada en este plano en la tierra, para que tuviéramos la oportunidad de elegir. Es decir que tuviéramos el libre albedrío. Esta opción de elegir lo que decidamos, nos permite a los seres humanos ir aprendiendo las lecciones que necesitamos para evolucionar.

Al respecto anota el Dr. Alexander que “el libre albedrío es fundamental para nuestra existencia que, descubriremos algún día, sirve a un fin mucho más importante, el de permitir nuestro ascenso en la dimensión alternativa, ajena al tiempo”.

Así pues, a lo largo del libro, el autor habla de varios temas, entre ellos la conciencia, los pensamientos, el cerebro, la conexión con otros mundos, sobre conceptos como interior y exterior –y dice que en realidad no existen-…de la concepción del tiempo no lineal, de cuántica…

De manera que “La prueba del cielo” es como una caja de sorpresas que va llevando al lector a descubrir nuevas posibles respuestas a muchas de las grandes inquietudes humanas y existenciales.

Simultáneamente, el libro deja varias reflexiones muy profundas que cuestionan la forma en que hemos vivido hasta ahora en el planeta.

En efecto, el Dr. Alexander deja pensar que nuestra humanidad va en su camino de aprender muchas cosas, a su ritmo, aunque uno de los aprendizajes más importantes que tendríamos que hacer, consiste en recuperar “el contacto con el profundo misterio que reside en el centro de la existencia, nuestra conciencia”.

De hecho, el autor dice que hemos tenido que pagar un precio muy alto como humanidad y como planeta debido a un componente que se olvidó: el espíritu humano.

Así pues, el autor de “La prueba del cielo” propone que nuestra humanidad debería volver al amor incondicional y a sentirnos que estamos todos unidos como especie y con todo el universo.

Dice que “en mi viaje no descubrí sólo el amor, sino también quiénes somos y la profunda medida en que estamos conectados, es decir el verdadero sentido de toda existencia…en términos de nuestra auténtica identidad, de nuestra verdadera procedencia y de nuestro destino final, todos nos sentimos (equivocadamente) como huérfanos. Si no recuperamos el recuerdo de nuestra conexión profunda y del amor incondicional de nuestro Creador, siempre nos sentiremos así aquí, en la Tierra.”

Creo que estos mensajes de “La prueba del cielo” son propicios para las vísperas de Navidad, en donde se nos recuerda que somos solo amor y que nuestro paso por esta tierra es apenas una estación en el largo camino de la eternidad del universo.

Que rico que la Navidad llegue a cada uno de nosotros con una actitud de renovación y de apertura, para que dejemos atrás viejas conductas que nos alejan de nuestra verdadera esencia humana y espiritual.


Libro recomendado:





Por supuesto que el libro recomendado es La prueba del cielo, escrito por el neurocirujano Eben Alexander.







Créditos fotografías: Diego Layos, Patricia Benavides.

2 comentarios:

  1. Yo también lo leí. Me encantó. Es una lectura recomendadísima para este fin de año.

    ResponderEliminar
  2. Hola Catalina. Gracias por tu comentario. Me alegra que recomiendes la lectura del libro y que estés de acuerdo en que apenas es para este fin de año.

    ResponderEliminar