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martes, 30 de diciembre de 2014

La Gratitud: Ingrediente de la Felicidad

El mundo moderno nos ha invitado a vivir en forma rutinaria. Vivimos afanados por el sustento diario y por las actividades cotidianas. Corremos de un lado a otro sin parar y, cuando menos pensamos, corren los días, las semanas y los meses. 

Y en esa carrera de la vida, se nos olvida que mantener una actitud de gratitud es realmente importante para nuestra salud mental y física. Más importante aún, no nos percatamos de que una actitud de gratitud nos trae felicidad.

No creo que sea coincidencia que se hayan escrito muchas canciones y libros de gratitud. O que existan culturas donde se aparta un día al año exclusivamente para dar gracias a Dios por las bendiciones. Ese es el caso de los estadounidenses y los canadienses  que celebran lo que se conoce como el Thanksgiving Day, o día de acción de gracias, un momento en el que agradecen con sus familiares y amigos todas las bendiciones recibidas.

Por otro lado, al parecer, las tradiciones hawaianas y también muchas culturas polinesias, reconocen que dar gracias y reconciliarse son las claves de la sanación de las personas. Por ejemplo el Ho’oponopono, que es una técnica de autocuración de los pueblos antiguos de Hawai, tiene al amor y a la gratitud como partes del proceso de sanación.


Además, la mayoría de las religiones –sino es que todas- hablan de dar gracias a Dios como un deber de los seguidores. Incluso se cree que ser agradecido es garantía de que se llegará a más beneficios y bendiciones.
Por ejemplo, según dice el hindú Radhanath Swami y autor de “El viaje a casa”, “la gratitud es una cualidad del corazón por la cual podemos crecer espiritualmente en cualquier situación. Pero sin gratitud, incluso en la más favorable situación, no podemos progresar de manera tangible”.


Más aún, no se trata de ser agradecidos sólo cuando vienen las grandes bendiciones o las situaciones agradables.

Como lo manifiesta Radhanath Swami, “hay que estar agradecidos por las dificultades, los dolores y los fracasos, porque podemos aprender y crecer por medio de la experiencia, de otro modo perdemos una gran oportunidad: podemos aprender a acercarnos a Dios, podemos aprender a mejorar la calidad de nuestras vidas para superar los obstáculos que nos impiden avanzar. Pero esas lecciones que el Señor siempre nos da desde el corazón, sólo se pueden escuchar cuando hay gratitud”.


La gratitud como actitud de vida

Cuando la gratitud se asume como una actitud de vida, como una forma de ver la vida, la persona mantiene encendido un poderoso motor de bienestar y felicidad en todos los momentos de su existencia.

En efecto, en los últimos años se han realizado varios estudios para verificar la relación que tiene la gratitud con la sensación de felicidad de las personas. Se ha demostrado que la actitud de gratitud incrementa en un 25% los niveles de felicidad de las personas.

En este sentido, el austriaco David Steindl-Rast, monje benedictino y PhD en psicología, conocido por su activa participación en diálogos interreligiosos, afirma que “no es la felicidad la que nos hace agradecidos, es la gratitud la que nos hace felices”.


Para Steindl-Rast, la gratitud es algo que surge espontáneamente en el corazón de la persona cuando recibe algo que le es dado y que cumple con dos condiciones: es considerado valioso y es un verdadero regalo. Es decir que no se buscó, no se trabajó por adquirirlo, no se ganó en una rifa, sino que es algo que fue dado solamente. Tan pronto surge el sentimiento de gratitud, surge también la felicidad en el corazón.

Y agrega este monje benedictino que “no podemos sólo tener experiencias de gratitud de vez en cuando, no podemos sólo tener experiencias de agradecimiento, podemos ser las personas que viven con gratitud. Una vida agradecida, esa es la cuestión”.

Vale la pena tan sólo intentar vivir en una actitud de gratitud porque los estudios muestran que una persona que vive con dicha actitud, mantiene el buen sentido del humor, duerme bien, se adapta fácilmente a los cambios y se percibe como una persona de buen trato.

Eso es posible gracias a una consecuencia natural que trae una actitud de gratitud: la generación pensamientos positivos como un hábito. A su vez, los pensamientos positivos,  propician estados de bienestar a todo nivel en la persona. Además esto tiene beneficios sociales porque se facilitan las relaciones saludables con los demás.


¿Cómo vivir una actitud de gratitud?

La actitud de gratitud es algo que se puede desarrollar como cualquier hábito de vida. Y como todo hábito, requiere de perseverancia. Pero más que eso, en el caso de la gratitud, se requiere de conciencia.

David Steindl-Rast afirma que se trata de hacernos concientes de que “cada momento nos fue dado. Es un regalo. No lo hemos ganado. No lo hemos conseguido de ninguna manera. No tenemos ninguna manera de asegurar que habrá otro momento dado a nosotros. Y sin embargo es la más valiosa cosa que se nos puede dar. El regalo en ese regalo es la oportunidad”.

Video: Hoponopono


 

Entonces la pregunta sería: ¿existe algún método que ayude a crear y mantener una actitud de gratitud?
Y la respuesta es que si. Es algo muy simple y se trata de parar, mirar y seguir, como lo sugiere Steindl-Rast.

Como la vida nos invita a seguir sin parar, debemos crear unas señales de alerta que nos hagan parar, como pequeñas notas pegadas en un tablero de la alcoba o en la oficina. O crear espacios para sentirnos en calma y detenernos a disfrutar el momento.

Por ejemplo, les quiero compartir que me encanta caminar por la calle los domingos. En esas caminatas puedo disfrutar de la sonrisa de los niños con sus padres, del canto de las aves, del cielo, etc. Le doy gracias a Dios por poder ver, oler y disfrutar esos momentos. 
Otra idea que ayuda mucho es, nuevamente, la meditación. Personalmente acostumbro dar gracias durante mi meditación diaria.

Y es importante aprender a aceptar lo que llega a la vida, sin crear resistencia sino fluyendo y agradeciendo, incluso cuando ni siquiera comprendamos por qué pasa lo que esté pasando en ese momento. Por ejemplo, si te cancelan una cita que tu habías programado con mucho tiempo y eso te cambia todos los planes de tu día, no te molestes sino que agradece y piensa que por algo será el cambio.  Esto es algo que he aprendido a practicar en mi vida personal en los últimos tiempos.

El Diario de Gratitud

Existe una herramienta sencilla y agradable para permanecer en gratitud y que ésta se convierta en un hábito de vida, en una actitud de vida.

Se trata del Diario de Gratitud que consiste en llevar un pequeño libro de anotaciones donde se escriben tres cosas por la que se agradece diariamente. Las cosas que se anotan en cada ocasión, deben ser cosas que sucedan ese mismo día en que se anotan.

Algunos estudios han demostrado que si una persona lleva un diario de gratitud por sólo tres semanas, crea un efecto positivo, a nivel mental y corporal, que dura hasta seis meses después.

Recientemente he conocido varios formatos de Diario de Gratitud que están a la venta en las librerías y que son bellamente editados. Se puede empezar con cualquiera de ellos o también se puede crear el propio diario.

Creo que empezar el propio diario de gratitud es una buena idea como propósito de año nuevo. Los animo a esta aventura para crear el hábito de la gratitud, que será fundamental para ser felices.



Video recomendado: 
Conversando con David Steindl-Rast




Créditos fotografías: Diego Layos, Freepick,Google. Amazon.


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