Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Tips para una comunicación sanadora

Como lo prometí hace dos días, acá les comparto unos tips para la comunicación sanadora:

      
1. Lanza tu intención y suéltala    

La primera sugerencia para generar una comunicación saludable es que se tenga la firme intención de lograrlo de verdad.

Entonces suelta esa intención genuina al universo y, al mismo tiempo, sueltas el apego al resultado. El universo responderá en el tiempo perfecto.

Esto ocurre porque, una vez que sueltas la intención de querer contribuir con tu comunicación a generar salud y bienestar, el universo te responde dándote las condiciones óptimas para que co-crees ambientes saludables a partir de tus lenguajes.

Mientras tanto te corresponde entrenar tu mente para alojar unos pensamientos saludables y tu cuerpo para administrar tus emociones con fluidez.

     
2. Administra tus pensamientos  

     Como he mencionado, todo lo que decimos o pensamos, tiene el potencial de materializarse. Porque un pensamiento no es más que energía en movimiento.

Lo que piensas es como una semilla que plantas en el mundo y ese es el comienzo de la creación de una realidad, como lo afirma Geshe Michael Roach, autor de “El tallador de diamantes”. Y lo más delicado es que al ritmo en que estamos avanzando en el planeta ahora mismo, cada vez es más rápida esa materialización.

Tú eres el dueño de tu vida, no permitas que tu mente te sabotee con pensamientos destructivos. Si dices por ejemplo “es que yo soy enfermo”, eso es lo que crearás en tu vida.  Si dudas de tu capacidad con pensamientos como “esto es muy difícil”, entonces las cosas que llegarán a tu vida, tendrán un alto grado de dificultad.

Cada vez que un pensamiento negativo llegue a tu mente, cancélalo y sustitúyelo por pensamientos opuestos de carácter positivo. Por ejemplo, si piensas “es que yo soy muy torpe”, entonces cancela ese pensamiento y sustitúyelo por ideas como “toda la inteligencia del universo está en mi”, “yo puedo moldear mi propio ser para ser inteligente” o “la disciplina me hará triunfar”.

Por otro lado, la administración de los pensamientos también consiste en dosificar los pensamientos y soltar cada pensamiento repetitivo que da vueltas sin sentido en la cabeza. Hay que dejar de pensar en exceso. Cuando una persona se dedica a pensar demasiado, termina con dolor de cabeza. Si lo hace muy continuamente, termina desarrollando migrañas a repetición.

Con una disciplina, día tras día,  administrando tus pensamientos, pronto lograrás cambios en tu vida que serán sorprendentes. Es cuestión de practicar.

Te dejo esta reflexión: ¿te imaginas cómo sería el ambiente de trabajo en una empresa, donde todos los colaboradores pensaran sólo cosas positivas y hablaran sólo de ideas constructivas? Con seguridad que la convivencia sería de mucha paz y armonía. Por consiguiente sería un ambiente  saludable.

3. Mantén tu consciencia en “on”

Esto significa que te mantengas conectado con tu ser, que trates de actuar con consciencia en todo momento. Puede ser algo complejo para quienes no han estado acostumbrados a vivir en consciencia. Lo mismo que el anterior tip, es cuestión de práctica y de disciplina.

¿Cómo lograrlo? Para mantenernos en consciencia en todo momento, se recomienda permanecer conectados con nuestro centro de energía, esto es estar en el aquí y el ahora.

La práctica de ejercicios de respiración consciente a diario, así como algunas técnicas como meditación o yoga, serán muy útiles para que te acostumbres a estar en tu centro.
                                                                                                                 


4. Gestiona tus emociones   

De acuerdo con lo que menciona Daniel Goleman en su libro La inteligencia emocional, las emociones son sentimientos que se acompañan de pensamientos característicos y que llevan a ciertas actuaciones.

Algunas de las emociones más conocidas: ira, tristeza, temor, amor y alegría. Aunque todas ellas se pueden agrupar en dos: el amor y el miedo. Las demás son derivaciones de estas dos.

Más allá de la discusión sobre cuáles son las emociones, lo importante es saber que ellas existen para guiarnos, para darnos un impulso hacia la acción, de forma que podamos hacer frente a las diferentes situaciones que se presentan.

Si quieres aprender a gestionar tus emociones, empieza por prestar atención a lo que sientes y deja que la emoción fluya en la intensidad y la duración concordantes con el estímulo y el momento que afrontas.

De esta manera, la gestión saludable de las emociones no se basa en la represión de la emoción, como tampoco busca amplificar su expresión. Al contrario, se trata de la modulación y dosificación de la expresión de la emoción, sin quedarnos en el apego al sentimiento o al momento que nos la reviva.

Cuando las personas no modulan adecuadamente las emociones, terminan por enfermar. Típicamente quien deja que la emoción se amplifique, perdiendo el control de sí mismo por un rato, termina con indigestión o con el estómago “inflado”. Si no fue un rato, sino muchos ratos, la persona termina desarrollando gastritis. Y si la amplificación de las emociones es un hábito común de la persona, se terminan por desarrollar cosas más serias en el sistema digestivo, que pueden llegar hasta el cáncer

Cada emoción mal modulada, tiene su órgano típico de repercusión. Por ejemplo el miedo mal modulado lleva a problemas de riñón. La ira mal modulada, lleva a problemas de hígado. El amor mal modulado, lleva a asuntos en el páncreas.

Por otro lado, una emoción mal modulada o dosificada, puede llevar a comportamientos extremos que denotan la pérdida de autocontrol, llevando a la persona a cometer actos altamente peligrosos.

Comprendemos entonces por qué se habla de educación de las emociones y de inteligencia emocional. Nos corresponde educarnos para poder gestionar y administrar adecuadamente las emociones, de manera que podamos expresarlas y al mismo tiempo conservar el autodominio de nuestro ser.

En el fondo, la meta como especie humana, es que logremos ascender a un nivel de consciencia donde comprendamos que somos solo amor y nada más.

    
5. Alimenta tu mente  

La mente es como un jardín donde plantas semillas que luego germinarán. Los frutos de tu mente serán como las semillas que plantas y para que tengas buenas semillas, hay que alimentar la mente. No se trata sólo del alimento físico, sino también del alimento espiritual.

Es importante que elijas las canciones que oyes, de manera que las letras que escuchas sean inspiradoras y saludables. Verifica también los contenidos que consumes para entretenerte a través de Internet, la televisión o la radio, escoge contenidos que te alegren, que sean constructivos y motivadores. Verifica que lo que leas, sea alimento para tu espíritu. Esas son semillas muy distintas a las que llegan cuando se eligen contenidos llenos de agresividad, denigrantes o con un doble sentido.

Recuerda que todo lo que escuchas o ves diariamente será el alimento para tu mente, será la semilla que verás germinar.

6. Házte responsable de tu vida  

Vivir de forma saludable solo es posible cuando nos hacemos cargo de nuestra propia existencia. Cuando te haces responsable de tu vida, puedes observar la infinitud de posibilidades que tienes para crear la vida que quieres ver para ti.

Recuerda que todo lo que vives hoy, es consecuencia de decisiones del pasado, de las decisiones que tomaste en otros momentos.

Si quieres vivir como responsable de tu vida, es importante que te acostumbres a usar un lenguaje en donde te hagas protagonista de tu propia existencia. De esta manera puedes hacerte cargo de las consecuencias de tus decisiones sin culpar a otros y sin sentirte víctima.  


Elimina de tu mente y de tu boca frases como por ejemplo “por tu culpa, yo cometí este error” o “él me hace infeliz”, o cualquiera otra expresión que no te permita ser dueño de tu propia existencia.  Echarles la culpa a otros y hacerte la víctima, te aleja de la posibilidad de administrar tu vida y, en últimas, te quita la libertad de elegir.

Próxima entrega: La próxima semana espera Ni patanes ni princesas. 


Créditos fotografías: Laura Gil, Emilio Ceballos, Patricia Benavides, Archivo de imágenes de Google.

3 comentarios:

  1. Muy interesante. En el artículo leo: "La práctica de ejercicios de respiración consciente a diario, así como algunas técnicas como meditación o yoga, serán muy útiles para que te acostumbres a estar en tu centro." Me encantaría ver en otro artóculo ejemplos de esos ejercicios o de esas técnicas. Cuáles recomienda?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola. Gracias por tu comentario y por seguir mi blog. Te prometo que en próximos artículos hablaré de estos temas que mencionas. Mientras tanto, te recomiendo que destines unos veinte minutos cada mañana, a la respiración consciente, la cual te explican en este video:

      https://www.youtube.com/watch?v=JUlaZdHdBsE

      También te recomiendo que realices otra técnica conocida como el hoponopono. Esta técnica de sanación la puedes usar en la periodicidad que sientas. Te la explican en este video:

      https://www.youtube.com/watch?v=jx8Sxp2Q9NM

      También te sugiero que cada noche, justo antes de dormir, hagas un recorrido mental por todas las experiencias que tuviste en el día y observes los aprendizajes. Luego puedes agradecer por todo lo que recibiste. De esta manera cierras cada día soltando las experiencias y abriéndote a las del día siguiente.

      Eliminar
  2. Les puedo dar fe de los beneficios que trae el hacer meditación y respiración consciente cada día. Los animo a que vean esos veinte minutos diarios como una gran inversión para la salud.

    ResponderEliminar