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lunes, 27 de octubre de 2014

La comunicación sanadora: ¿Qué es?

He tenido la fortuna de experimentar el poder sanador de la comunicación. Sin embargo mi propia experiencia no sería suficiente para evidenciar que es posible una comunicación sanadora, de manera que apoyo mis afirmaciones en autores y estudios científicos que nos enseñan lo mismo, tal como lo compartía en el artículo anterior.

Sé que no es común que las facultades de comunicación enseñen sobre la propiedad sanadora de la comunicación, por eso me parece importante hablar del tema para que los colegas y los profesionales de otras áreas,  conozcan que podemos gestionar la propia sanación a partir del modelo de lenguaje que usamos.

Si una persona tiene pensamientos y usa comúnmente expresiones negativas, por ejemplo de lástima o de culpa o de malestar o de enfermedad, eso es precisamente lo que va a crear en su vida. Al contrario, si una persona usa palabras positivas, amorosas, de paz, de bienestar, de alegría, eso será lo que se produzca en su vida.  

Los seres humanos tenemos la bella opción de co-crear el mundo en el que vivimos y la comunicación es una herramienta para lograrlo. Por eso es fundamental que tomemos conciencia de la forma en que usamos la comunicación cotidianamente. De esta manera podremos elegir la realidad que queremos tener para nosotros y para el entorno.

Lo primero: cuida lo que dices

Lo primero que hay que considerar es que debemos cuidar lo que decimos porque cada palabra volverá a nosotros convertida en materia.
Como la mayoría de la gente no está acostumbrada a escuchar acerca del poder creador de la comunicación, ampliaré esa afirmación en los párrafos siguientes. Luego compartiré los tips de la comunicación sanadora.

Una de las más importantes ideas que enseño acerca de la comunicación es que ella logra hacer dos cosas simultáneamente. Por un lado, evidencia al propio ser, en tanto que es una manifestación de la identidad de la persona.  Y por otro lado, actúa como un cincel que va tallando la esencia de la persona que emite el mensaje.

En este sentido, el chileno Rafael Echeverría, doctor en filosofía y formador por más de dos décadas en coaching ontológico, afirma en su libro Ontología del lenguaje que “cada planteamiento hecho por un observador nos habla del tipo de observador que ese observador considera que es”. Y Echeverría agrega “podemos no darnos cuenta de que al hablar o al actuar estamos revelando estos supuestos ontológicos subyacentes, pero lo hacemos a pesar de todo”.

Efectivamente, se puede comprender quién es la persona que hay detrás de un discurso, sólo observando la forma como habla, mediante la interpretación de toda la estructura del lenguaje usado y de las señales que entrega. Es chistoso porque cuando se tiene entrenamiento para detectar todas estas señales, la gente cree que uno es brujo o adivino. No es eso. 

Lo que ocurre es que ese entrenamiento nos permite apreciar el alma y el inconsciente de las personas, los cuales se develan en cada palabra, en el tono de la voz, en cada gesto corporal y en todo lo que acompaña la estructura del mensaje. Por eso sabemos cuándo se nos está diciendo una mentira o cuándo se quiere hablar desde la autenticidad. Incluso se puede llegar a saber “de qué sufre” una persona, sólo a partir del lenguaje usado.

Así mismo, cada persona puede construir lo que quiere ser, mediante el uso continuo de un determinado lenguaje. Esto se debe a que, además de que "el lenguaje es generativo", también es cierto que "los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él", como lo afirma Rafael Echeverría.

A eso también se refiere Geshe Michael Roach, el autor del libro "El tallador de diamantes", que ha sido traducido a más de 30 idiomas. Como él lo explica, el poder creador del lenguaje comienza con la semilla que echas a la mente. Y el añade que es la semilla que echas también al mundo, a través de tus actos.

Esa es la razón por la cual podemos encontrar personas que en lugar de progresar, se atascan. Este tipo de personas suelen usar expresiones totalmente negativas como “la vida es una lucha”, “todo sería diferente si tan sólo hubiera…”, “es que yo sufro de…”, etc. 

En este sentido, en su libro “Cambia tus pensamientos, cambia tu vida”, Wayne Dyer, habla acerca del origen de este principio que está relacionado con la sabiduría del Tao.  Se refiere a que nuestra naturaleza humana es el bienestar y que, depende de nosotros, a través de nuestros pensamientos,el que sigamos esa naturaleza. Esto significa que podemos crear lo que queramos, aunque nuestra naturaleza es el equilibrio y la sanación. 

Redondeando esta idea de la comunicación y uniéndola con el campo de la salud, tenemos mucha evidencia científica que nos muestra la capacidad que tiene el lenguaje para crear y para sanarnos el cuerpo.

A partir del lenguaje, nuestro cerebro emite órdenes a todo el cuerpo para que el organismo reaccione de una u otra manera. Así pues, si permanecemos con pensamientos de odio, nuestro cuerpo producirá sustancias químicas que nos pueden enfermar. Y al contrario, si usamos un lenguaje lleno de palabras positivas, nuestro cerebro emite señales de bienestar a todo nuestro cuerpo.

Video: Deepak Chopra, El poder del pensamiento





Comunicar es como hacer un cake

Para comprender lo que estoy exponiendo, recordemos que la comunicación es un proceso que nos permite poner en común aquello que percibimos o pensamos. Esa puesta en común se logra a partir de un lenguaje, con el que podemos construir la idea o pensamiento que queremos compartir con el otro.

Haciendo una analogía entre el proceso de comunicación y el proceso de fabricación de un bizcocho (un cake), podríamos decir que el lenguaje es equivalente a la mezcla del bizcocho que queremos hornear. Entretanto el bizcocho que sacamos del horno, equivale al resultado que obtenemos después del proceso de comunicación.

Siguiendo con la analogía que propuse del cake con la comunicación, para conseguir la mezcla que llevamos al horno, revolvemos previamente todos los ingredientes de la receta tales como el azúcar, la mantequilla y la harina.  Esos ingredientes del cake son equivalentes a los componentes consciente e inconsciente de la mente humana, los cuales están incorporados en el lenguaje.

Es así como en cada idea o pensamiento que un ser humano emite, está inmersa su historia personal, cultural, biológica, filogenética y hasta cósmica. Porque todo el inconsciente personal y colectivo se entremezcla con las ideas que conscientemente queremos transmitir.

Falta mencionar un ingrediente fundamental de la mezcla del cake. Ese ingrediente que permite que el bizcocho se hornee correctamente, es decir el polvo de hornear, el cual sería el equivalente a la intención y a la emoción que se añaden a la idea que llega a la mente y que luego es transmitida. También hay que decir que la intención puede ser inconsciente.

Video: El poder de la intención, Wayne Dyer





En síntesis, vemos que el proceso de comunicación es muy sencillo, siempre y cuando tengamos plena consciencia de lo que decimos y pensamos. Lo que sucede es que más del 80% de nuestras ideas y de lo que comunicamos, proviene de la parte inconsciente.

Es por eso que creamos realidades y generamos ambientes que no son del todo saludables,  muchas veces sin darnos cuenta de cuándo lo hicimos.

Esperen el miércoles 29 de octubre:  Tips para una comunicación saludable.

Crédito fotografías: Diego Layos y Emilio Ceballos.



Libro recomendado:




Ontología del Lenguaje, de Rafael Echeverría.

Este libro ofrece en este libro toda la explicación de su teoría que se basa en la idea de que todo fenómeno social es un fenómeno lingüístico.





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