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martes, 9 de septiembre de 2014

¿Existe el amor verdadero?

Aunque el amor es una de las necesidades más profundas del ser humano, hablar de amor verdadero suele sonar como hablar de una utopía. Conozco personas para quienes hablar de amor es ser poco práctico, absurdo, soñador, incluso ridículo.

Y tiene sentido que crean eso, porque la palabra amor es una de las palabras más gastadas y más mal usadas que tenemos. La usamos con mucha frecuencia para expresar otros sentimientos y la dañamos por completo colgándole una cantidad de significados que no corresponden.

Sin embargo, creo que el amor verdadero si existe y a continuación quiero expresar unas cuantas ideas sobre el amor.

El melodrama del amor 

Hemos conocido distintos referentes históricos, sociales y culturales, que alimentaron nuestro inconsciente colectivo con significados del amor que lo asociaron con el dolor, el sufrimiento y la agonía. En casos extremos hemos llegado a oír de suicidios “por amor” o de homicidios “por amor”.

En este sentido, el amor fue revuelto con los más bajos instintos humanos como los celos y la codicia. Sin hablar de las connotaciones religiosas que lo dejaron envuelto en un halo de pecado.

De otro lado, tenemos el “amor” asociado con el más tremendo melodrama. Ello ha sido promovido muchas veces con las típicas escenas de telenovela mexicana donde “María Guadalupe” se echa a llorar desconsolada –con el rímel todo corrido- porque su esposo, “Jorge Arturo”, le engaña con otra. Seguidamente empieza a planear cómo va a alejar a “la sinvergüenza” que se ha atrevido a quitarle su marido.

No se quedan atrás muchas de las películas que nos muestran el amor como una aventura tormentosa, con mares de lágrimas y desconsuelo. Me acuerdo de montones de filmes que servirían de ejemplo. Sólo por citar algunos, recuerdo la “Novia fugitiva” o “La boda de mi mejor amigo”, ambas con Julia Roberts; “Como si fuera cierto” (Just like heaven) con Reese Witherpoon; “Cómo robarme a la novia” con Patrick Dempsey; y hay muchísimas más…

También hemos alimentado la idea errónea del amor con miles de chistes y canciones de muchos géneros, que nos muestran el amor como una desgracia, dejando como moraleja que comprometerse en el amor es la peor decisión que cualquier ser humano puede tomar. Casi que hay que ser un insensato o un idiota para enamorarse.

Nada tiene que ver ese panorama oscuro con el significado del amor. Y por supuesto, ante tanta imagen negativa del amor, no queda otra que dudar si el amor verdadero podrá existir. Pero ciertamente existe y no sólo el de pareja, sino el de amigos, de hermanos, etc.


La otra cara del amor verdadero 

Hace rato vengo investigando sobre el tema porque decidí escribir una novela romántica hace unos cuantos años (aún no la he terminado). En el camino he descubierto que hay muchos conferencistas, sacerdotes, escritores, filósofos y hasta científicos que han abordado el tema. Y todos ellos tienen un punto en común: el amor verdadero si existe y se caracteriza porque es incondicional.

Para entender qué es el amor verdadero, me encanta la explicación que tiene el fallecido y controversial Osho, en su libro “Aprender a amar”. Para empezar, él afirma que “si las cosas siguieran su curso natural, todo el mundo sabría qué es el amor, pero en realidad, nadie lo sabe o en muy contadas ocasiones... El amor se ha convertido en una de las experiencias más excepcionales”.

Para Osho, tener que preguntar por el amor es como si tuviéramos que preguntar “¿qué es la comida?”. Y nada más cierto y a la vez contradictorio porque “el amor es el alimento del alma”, dice él y agrega: “la persona viva y amorosa sencillamente ama. El amor es algo natural”.

Osho hace una diferenciación en tres tipos de amor. Dice que hay un primer nivel que es de alguna manera infantil y que parte del ego. Este tipo de amor es el que entrega la persona que sigue anclada a su comportamiento de la infancia. Osho anota que el niño, en sus primeros siete años, siente que es el centro del mundo. Entonces se da este tipo de amor que es como de primer nivel, un amor entre sujeto-objeto. La persona ama al otro en tanto ese otro es objeto de su deseo.

Revisando esta apreciación que hace Osho, observo que allí, en ese primer nivel, han estado muchas de las parejas que he conocido. Si la persona ve inconscientemente al otro como un objeto de su deseo, entonces necesita pedirle que se vista o se peine o actúe de determinada manera, la manera como él o ella desea ver ese objeto. Este tipo de amor termina siendo efímero porque se recibirá el amor del otro en tanto se cumpla con todo lo que ese otro desea.

De este tipo de amor se hacen muchos de los chistes de los enamorados y se habla de las “locuras de amor”. Y de otro lado, en este tipo de amor, encuentro a los que se obsesionan con una persona, aferrándose a su recuerdo o a ella, cuando el amor es libertad por definición.

Video: El cerebro en el amor



Hay otro nivel del amor que señala Osho. En este segundo nivel, hay un amor de sujeto a sujeto. Este tipo de amor ya no ve en el otro un objeto de deseo. Como dice él, hay un viaje del “yo” al “nosotros”. Entonces la persona ama al otro, lo acepta como es y se une a él o ella en el amor. Sin embargo no alcanza a ser un amor incondicional, sino que se ama siempre y cuando se cumplan unas condiciones.

Cuando miro esta segunda categoría de amor que menciona Osho, comprendo que este tipo de amor es el que he conocido de muchas parejas que están juntas y son felices hasta que caen en una situación económica precaria o hasta que alguno de los dos tiene una situación de salud grave como un cáncer. Entonces el amor se acaba. Infiero que el amor, en esos casos, estaba condicionado a una situación financiera determinada o a una buena salud de ambos.

Osho señala que hay otro nivel de amor, que es el amor incondicional. Este tipo de amor lo entrega una persona a otra, sin ningún tipo de condición, aceptando al otro como es y admitiendo que estarán juntos pase lo que pase.

Ese tipo de amor es el que escasea en nuestro mundo de hoy. Considero que su escasez se debe, en parte, a que este tipo de amor requiere entrega, desapego y ausencia de ego. Y todas estas últimas se han convertido, de forma absurda, en los caminos frecuentes que las personas buscan para sentirse a gusto o seguras. Cuando sólo el amor nos hace sentirnos seguros y a gusto.

Por otro lado, los temas de la inmediatez y del hedonismo, del mundo moderno, nos han llevado a pensar en el amor como algo light, como algo superfluo, cuando en realidad es algo profundo y vital. En este sentido, la psicóloga y escritora Pilar Sordo anota que "pareciera que el amor verdadero no está. Pero yo creo que efectivamente el amor está y creo que es menos vendedor. Es mucho más vendedora la intensidad, la pasión, una calentura...que un amor permanente, de muchos años trabajado, consolidado."

En mi opinión el amor verdadero de pareja, comienza por el amor erótico, por una atracción hacia el otro y por una pasión por el otro. No podemos amar a la pareja si no nos atrae, si no hay esa sensación de placer de estar juntos. Sin que esto desaparezca, el amor verdadero se abre paso porque se trasciende el instante de placer y se va más allá, hasta llegar a la entrega, al ágape.


Por si quedan dudas del amor verdadero 

En efecto, las explicaciones de Osho coinciden con las que daban los antiguos filósofos quienes hablaron del amor Eros y del amor Ágape. El amor Eros, está asociado a lo hormonal, a la atracción sexual. Mientras que el amor Ágape se entiende como entrega incondicional y se asocia con la compasión.

Desde el punto de vista científico, están los aportes de las neurociencias para comprender el amor. Los científicos llegan también a la conclusión de que hay un amor pasional y otro amor que es más de entrega.

De esa mirada científica del amor, me encanta lo que explica el neurólogo colombiano Leonardo Bastidas quien, de forma simple y amena, nos adentra en la comprensión de la química del amor, demostrando que si existe un amor erótico y que hay una etapa de enamoramiento que lleva a la persona a estados de irracionalidad.

 Video: Entre el amor y el desamor...¡El cerebro!


Hay otras miradas del amor como las que provienen del ámbito religioso. He escuchado varias veces al sacerdote católico Juan Jaime Escobar, quien también habla sobre el amor en tres niveles y menciona que vivir en el amor es un gran desafío.

Concuerdo con el padre Escobar: Si que es un desafío amar con amor verdadero en un mundo que aún se pregunta si eso es posible. No sólo es posible sino que es algo maravilloso. Yo he experimentado ese tipo de amor y conozco a quienes han amado así. Además tengo el privilegio de ser amiga de varias parejas que se aman de verdad.



Libro recomendado:


Aprender a amar, Osho: "El amor debería ser una realidad en nuestra existencia, no un sueño o el tema de unos versos. Es un término que ha de cobrar vida. Y nunca es demasiado tarde para experimentar por primera vez".

"Debemos aprender a amar, ya que muy pocas personas saben cómo hacerlo. El amor muchas veces se funde con muchos conceptos como celos, cólera, odio, posesión, dominación, ego. Todos ellos venenos que destruyen el verdadero néctar: amar significa deshacerse de todas estas interferencias. Sólo entonces, un amor de una calidad inédita florecerá a nuestro alrededor.".



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Película recomendada:

"Antes de partir" con Morgan Freeman y Jack Nicholson.

Crédito fotografía: Emilio Ceballos


Próxima entrega:
¿Qué es lo que llaman éxito?

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