Este blog es para todas las personas que queremos ser felices, que buscamos vivir mejor, que queremos disfrutar la vida plenamente, en paz y bienestar.

miércoles, 28 de marzo de 2018

¿Cómo puedes vivir mejor?

El acelerado mundo moderno nos ha impuesto la necesidad de revisar cómo podemos hacer para tener una mejor calidad de vida, logrando un balance entre trabajo, dinero, salud, familia, amigos, tiempo para disfrutar de los placeres de la vida y tiempo para descansar y consentirnos a nosotros mismos.

Sin duda, lograr ese equilibrio es todo un reto debido principalmente a las exigentes metas que tenemos en el mundo empresarial y también al sistema de creencias que hemos sostenido por tanto tiempo basados en paradigmas relacionados con miedo y escasez.

Esta semana santa se presta para meditar sobre nuestro equilibrio y los cambios que queremos hacer para tener una mejor calidad de vida.

Se me cruzan por la mente varios nombres de pensadores del siglo pasado quienes nos anticiparon la gran paradoja de esta época en donde hemos realizado los mayores avances tecnológicos de la historia y al mismo tiempo hemos caminado como nunca antes hacia una gran crisis de espiritualidad.
 
En otras palabras, a la par que tenemos todas las posibilidades para darnos una buena calidad de vida mediante las comodidades que hemos creado con todos los desarrollos tecnológicos, también hemos visto cómo esto no nos termina de dar el sentido a nuestra vida.

Evidenciados con indicadores como la depresión, el suicidio y la sensación de soledad, básicamente podemos ver una urgencia por encontrarnos a nosotros mismos y volver a ese equilibrio vital en medio de tantos estímulos, de la cantidad de información que circula y de todos los desafíos cotidianos que hemos creado.

La buena noticia es que las nuevas generaciones nos están impulsando a generar nuevos estilos de vida, porque han llegado para cuestionar el status quo y a traernos otros paradigmas.

Así mismo, tenemos cada vez más herramientas a disposición para conectarnos con nosotros mismos y para comprender el sentido de nuestra vida de manera que logremos balance en todas las áreas y tengamos felicidad.

¿Por dónde empezar?

Para empezar, conviene tener la certeza de que estamos hechos para tener una vida en equilibrio porque somos parte de la energía universal que nos creó, la cual se caracteriza por la estética, la armonía y el orden.

Entre más orden y equilibrio agreguemos a nuestra existencia, con mayor facilidad traeremos una mejor calidad de vida.

El orden lo establecemos mediante un sistema de creencias adecuado, apoyados en pensamientos que concuerden con las creencias que nos ayudan, haciendo las visualizaciones de los resultados que queremos y desarrollando hábitos que nos encaminen a lograrlos.

Dentro de esos hábitos que incorporemos es importante incluir la gratitud, el perdón y agregar amor a todo lo que hacemos.

A continuación, te presento las diferentes alternativas y recomendaciones particulares según cada caso en donde te encuentres:

       1.  Si has logrado un equilibrio en todas las áreas de tu vida.

Llegar a este estado significa que te encontraste a ti mismo y que lograste comprender tu propósito de vida, de manera que has actuado en consecuencia.
Has logrado un balance entre trabajo, dinero, salud, familia, amigos, tiempo para disfrutar de los placeres de la vida y tiempo para descansar y consentirte.
Mi recomendación para ti es que mantengas ese equilibrio, que recuerdes cómo lo has logrado para que puedas replicar esas mismas acciones y conservar los hábitos que te trajeron hasta acá.
Adicionalmente, tu llamado es para que ayudes a otros a que puedan lograrlo también. Recuerda que tenemos tres obligaciones en esta vida: ser felices, ser mejores de lo que fuimos ayer y ayudar a que otros sean felices y sean mejores cada día.

      2. Si te falta equilibrio en una sola área.

Si ya alcanzaste un buen balance en todas las áreas de tu vida y solo tienes un área pendiente por equilibrar, mi recomendación es que revises qué fue lo que hiciste para llegar donde están las áreas balanceadas y apliques lo mismo para el área en cuestión.

Recuerda qué hábitos incorporaste y qué creencias cambiaste.

Identifica cuáles son las creencias conscientes y, especialmente, inconscientes que están en tu mente y que son asociadas al área que quieres equilibrar.

Una vez que detectes las creencias, podrás elegir cuáles de ellas te sirven y cuáles de ellas quieres cambiar.

Así mismo, visualiza los resultados y enfócate en las acciones concretas para alcanzarlos.

Por ejemplo, si el área que requieres equilibrar es la relación de pareja, sana tu corazón de las heridas del pasado, libérate del miedo de amar, revisa qué creencias sobre el amor te han limitado para tener la relación de pareja que deseas, escribe las características exactas de la persona que quieres que te acompañe en tu vida y lo que deseas disfrutar en pareja, visualiza estos resultados, entrega amor para que puedas recibir amor y camina dispuesto al encuentro con serenidad y certeza de que el universo actuará contigo en el momento y con las situaciones perfectas para ti.

3. Si te falta equilibrio en algunas áreas, no en todas.

Si has alcanzado balance en varias áreas de tu vida, significa que sabes cómo lograrlo. Enfócate en descubrir cómo lo alcanzaste y replicar las acciones, creencias y hábitos específicamente para las áreas que quieres equilibrar.

Así como en el caso anterior, detecta las creencias que no te están ayudando y decide con qué nuevas creencias quieres cambiarlas.

Las palabras claves son fe, esperanza, visualización, hábitos, acciones y gratitud anticipada.

4. Si tienes  todas las áreas de tu vida desbalanceadas.

Si estás en el punto donde tu vida es un caos, puedes comenzar por darte cuenta de esa realidad y dar pequeños pasos que te lleven a ordenarte, priorizando lo que esté más desordenado primero.

Al mismo tiempo te recomiendo que sin importar todas las circunstancias actuales que te rodeen, comiences a visualizar los resultados que quieres alcanzar en cada área de tu vida y a meditar para conectarte con tu sabiduría interior que te dará la mejor claridad sobre las decisiones más pertinentes en cada situación.

Establece un plan de acción para ordenarte y actúa, no permitas que los sentimientos de derrota o la sensación de fracaso se apoderen de ti. Recuerda que los momentos de oscuridad anteceden a los momentos de luz.

Ten fe en que todo lo podemos cambiar desde una intención clara, nuestra voluntad de hacerlo y nuestras acciones en coherencia.

Algunas ayudas para todos los casos

  •  Descubre tu propósito o tu misión de vida para que puedas enfocarte en lo que realmente está alineado con tu esencia y fluyas directamente con los resultados que el universo requiere para que desarrolles todo tu plan de vida.
  •  Entrena tu mente con afirmaciones positivas como las que tiene Louis Hay en sus libros. 
  • Conéctate con tu sabiduría interior mediante la meditación como la que propone Deepak Chopra en su reto de 21 días o puedes seguir tu propio esquema de meditación diaria.
  • Saca tiempo para aumentar tu autoestima con acciones como apreciar las maravillas de la naturaleza, salir a caminar, bailar, darte un masaje, conversar con amigos, etc.  
  • Lee o escucha audiolibros que te conecten con nuevo conocimiento del área específica que deseas cambiar. Por ejemplo, si el área que quieres cambiar es el dinero,  hay muchos libros relacionados con la abundancia, que nos enseñan cómo podemos generar riqueza.
  • Aprende técnicas que te ayuden a conservar la paz interior. Entre esas técnicas están la respiración consciente, el reiki, los códigos numéricos sagrados, el yoga, etc.
  • Desarrolla hábitos saludables en cada área de tu vida. Por ejemplo, si deseas mejorar tu salud, aprende a ejercitar tu cuerpo, a alimentar tu mente, a nutrirte con una dieta sana, etc.



Para todas estas actividades y conocimientos, encuentras videos tutoriales en el canal de Youtube. Hoy en día no tenemos excusas para aprender cómo hacerlo porque la información está a disposición de todos de forma gratuita.
Deseo que tu camino al equilibrio de todas las áreas de tu vida sea un verdadero logro y que te conviertas en una inspiración para que los demás lo puedan lograr también.


Documental Recomendado: From Business to Being, un documental del 2015 que puedes encontrar en Netflix y en Youtube.







Fotografías: Unsplash

martes, 13 de febrero de 2018

Manifestando los deseos del corazón

Después de un año como el pasado, donde se cayó lo que se tenía que caer y damos comienzo en cierta forma a un nuevo ciclo en nuestras vidas, vale la pena creer que como humanidad nos movemos juntos hacia un nivel más elevado de conciencia.

Por eso me gusta la idea de aprovechar la energía planetaria del próximo 16 de febrero con el inicio el nuevo año chino, para reconfirmar nuestros deseos del corazón y tener claras nuestras metas para este período.

Me parece interesante tomar esa tradición y hacer un enlace con lo que los astrólogos occidentales nos están recomendando por este tiempo que es para manifestar los sueños genuinos de nuestro corazón.

Por un lado, los chinos nos recuerdan que efectivamente a partir de este 16 de febrero inicia el año del perro de tierra, según el horóscopo de ellos.  Esto significa que la energía disponible durante este año es para fluir, para poner los planes en marcha, para alcanzar los resultados con base en el trabajo personal y para atreverse a ser diferentes.

Por el otro lado, los astrólogos occidentales nos cuentan que desde que comenzó el 2018, con el movimiento de varios planetas hacia los eclipses y los diferentes puntos vistos desde el planeta tierra, la energía que tenemos es de transformación para avanzar en el proceso evolutivo, dejando atrás todo lo que traíamos internamente que nos obstaculizaba el camino hacia la manifestación de los deseos del alma. Además, nos aconsejan que trabajemos con disciplina hacia la manifestación de todo lo que hemos querido realizar, haciéndolo desde la autenticidad y la pasión.

Independientemente de si creemos o no en estas tendencias de la energía o la astrología, lo que importa es que mantengamos la esperanza y la fe en alto, dado que seguimos con mucho movimiento del planeta para que avancemos hacia la felicidad de todos.

Vale la pena que consideremos hacer uso de las mejores técnicas de planificación de nuestras metas para que aprovechemos al máximo este año. Esta semana es maravillosa para hacer eso y para poner en esos planes lo que realmente está alineado con nuestro propósito de vida. Lo que no lo está es mejor soltarlo.

A quienes quieren reconectarse con su propósito, les recomiendo la técnica del test de la pasión, creada por los esposos Janet y Chris Attwood. Esta técnica es sencilla y bastante reveladora. Nos permite organizar las prioridades y enfocar nuestra propia energía en manifestar lo que realmente nos apasiona.

Es importante que tengamos en cuenta que los deseos del alma también tienen que ser muy claros. Cuando lanzamos deseos poco claros al universo, él nos responde de igual manera. El universo es extremadamente práctico, eficiente y ordenado. Le gusta que nosotros también seamos concretos en lo que queremos.


Otra cosa que puedes hacer es una lista de tus deseos, siendo muy concretos y claros, sin omitir ningún detalle de todo lo que conforma la experiencia o la situación o el proyecto que deseas manifestar. Esa lista la puedes guardar o puedes hacer oración a tu Creador o al ser superior en el que creas.


Por último, recuerda dar pasos hacia tus metas. Cuando caminas hacia el logro de tus objetivos que están conectados con el alma y con tu propósito en este planeta, el universo se mueve contigo. Si no damos ningún paso, el universo no conspira a nuestro favor.
Deseo que todos tengamos un gran año 2018. Que todos los sueños se hagan realidad.

Video recomendado:



Fotografías: Freepik

miércoles, 13 de diciembre de 2017

¿Como hacer el balance de fin de año?

Próximos a cerrar otro año vivido, comúnmente nos ponemos a examinar lo que hemos hecho a lo largo de los doce meses, los logros alcanzados, así como lo que no fluyó como hubiéramos querido, lo que dejamos pendiente sin concluir y lo que finalmente decidimos abandonar.

Un poco porque hemos construido un mundo altamente competitivo y otro tanto porque los afanes que ha traído la era de la tecnología han creado la ilusión de que no podemos esperar a que se den los procesos normales de cada proyecto y los tiempos de espera para ver los resultados. El hecho es que en esos balances de fin de año tendemos a ser duros con nosotros mismos, a juzgarnos y a lamentarnos por lo que debió ser y no fue.

En otras palabras, estamos muy entrenados para ver el vaso medio vacío en lugar de verlo medio lleno.

Por eso vale la pena hacer los balances de esta temporada de otra manera. Una en donde no solo se incluyan las horas arduas de trabajo que asumimos o las dificultades que afrontamos, sino que veamos la cantidad de sonrisas que regalamos a las personas a nuestro alrededor, los cientos de minutos que tuvimos la fortuna de compartir con amigos o familiares, los montones de días que contamos con una buena salud y los miles de segundos que conservamos en alto nuestras metas a pesar de los retos o las adversidades, entre otros.

En otras palabras, podemos desviar la energía de ese enfoque en los lamentos y las culpas, hacia la gratitud. De esta manera daremos prioridad a ver qué novedades nos trajo el año, qué aprendimos, qué bendiciones disfrutamos y qué alegrías nos llenaron el corazón.

Adicionalmente, es importante reconocer que todas las que llamamos dificultades en realidad son oportunidades de mejora y de fortalecimiento espiritual. Así pues, todo lo que vimos como malo de este año, en realidad suma para nuestra evolución. Por lo tanto, es interesante agradecer por todo eso también.

De hecho, todo lo que vivimos en este año, así como en general en el proceso vital, es lo que construimos de la mano del Creador para desarrollar nuestra misión como seres humanos y para develar nuestra más sagrada esencia. Parafraseando a Eckhart Tolle en su libro Una nueva tierra, ¿cómo podemos saber si lo que vivimos era lo que teníamos que haber vivido? La respuesta es sencilla: porque lo vivimos. Por supuesto que todo lo que vivimos en el año que estamos viendo terminar, era lo que nos correspondía. Todo lo que nos fortaleció o lo que nos hizo felices, fue completamente bienvenido.

Mientras que dejamos el año, nuestra mente comienza a abrir la esperanza del año que viene, con sueños, anhelos y metas por alcanzar. Lo más importante para que esas nuevas semillas germinen será entonces que cerremos con actitud de gratitud, alegría y esperanza todo el ciclo de los 365 días que estamos viendo terminar.

Como resultado tendremos toda la disposición para que vivamos intensamente cada minuto del nuevo período y demos lo mejor de nosotros para aportar a un mundo que requiere nuestra luz y amor. 

Tips para hacer el balance de fin de año

1. Encuentra cinco experiencias importantes por las que quieres agradecer en cada área de tu vida: salud, dinero, amigos, relación de pareja, trabajo, etc.
      2. Escribe los aprendizajes que te trajeron estas experiencias. 
      3. Escribe los nombres de las personas que fueron tus maestros este año y envía luz desde tu corazón para ellos.
      4. Haz un compromiso personal alguna acción simbólica que quieras realizar para retribuir al mundo lo que recibiste en este año, a manera de gratitud. Usa tu creatividad, hay mil maneras de expresar la gratitud y no necesariamente tiene que ser a la misma persona que te dio las bendiciones o aprendizajes. 
      


       Fotografías: Freepik y Pixabay. 

martes, 14 de noviembre de 2017

El poder de la empatìa

La empatía es la base de la construcción de confianza con el otro y, por tanto, es uno de los pilares de nuestras relaciones.

Con los afanes de la vida cotidiana, comúnmente nos olvidamos de que nuestra vida se enriquece en la medida en que desarrollamos relaciones armoniosas con los demás seres humanos y con nuestro entorno.

La empatía nos ayuda a establecer relaciones saludables tanto en la vida personal como en la vida laboral, ayudando a que nuestros niveles de estrés bajen, nuestras tareas diarias fluyan más fácilmente y nos llenemos de posibilidades de aprendizaje de doble vía.

Podemos convertir cada encuentro con el otro en una oportunidad de acercarnos a nuevas perspectivas para ampliar nuestro conocimiento y crecer como humanos.

Curiosamente, quizá porque el ego se nos atraviesa en el camino o porque no le damos importancia a conocernos a nosotros mismos, es común que nos cueste bastante desarrollar la empatía.

¿Qué es la empatía?

Se ha dicho que la empatía es la capacidad de sentir lo que siente el otro y es la destreza para ponernos en sus zapatos.

En realidad, como lo indica el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, empatía es “la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”.

Así pues, la empatía se refiere más a aprender a ver con los ojos del corazón, sin pasarnos a la sensiblería, sino viendo al otro como nuestro par, como un ser semejante a nosotros, que tiene la misma dignidad humana.

De este modo, la persona que desarrolla la empatía logra comprender al otro sin juzgarlo, es decir, ve al otro en su contexto y logra traspasar la barrera de la apariencia para ver el alma que hay detrás de las máscaras o las posturas de autoprotección del otro.

Tips que nos ayudan a desarrollar la empatía



La persona empática se convierte en una persona confiable para el otro, de ahí la relevancia de desarrollar la empatía.

En general, las personas con una capacidad de empatía alta han hecho un camino de autoconocimiento importante, aprendieron a gestionar sus emociones, se conectan con su intuición, son auténticas y toman decisiones desde un marco de autonomía y libertad.







A continuación, unos tips para promover conversaciones con empatía:
1.    Liberarnos de prejuicios o juicios de valor, que inconscientemente nos llevan a catalogar a las personas o a descartar a los demás.
2.    Desarrollar una mente abierta, que pueda comprender formas diferentes de ver la vida, sin tener que estar necesariamente de acuerdo con ellas.
3.    Tener espacios para el autoconocimiento, en particular para tener conciencia de nuestras emociones y gestionarlas acertadamente.
4.    Soltar todo lo que nos impida ser nosotros mismos, de manera que podamos actuar con autenticidad.

5.    Aprender a conectarnos con la energía del interlocutor, sin involucrarnos en sus emociones.


Poniendo en práctica estos tips, nos disponemos a ser más empáticos, de manera que paulatinamente nuestras relaciones con los demás serán más enriquecedoras y nos traerán mayores satisfacciones.

Video recomendado: Empatía




Imágenes: pixabay

lunes, 23 de octubre de 2017

¿Cómo desarrollar la capacidad de escuchar?

Como lo prometí en entradas anteriores, quiero compartir sobre las habilidades de comunicación. Hace poco escribí sobre la asertividad y hoy quiero compartirles sobre la habilidad de escuchar.

Cuando empecé a entrenarme en habilidades de comunicación a comienzos de los años 90`s, comúnmente escuchaba a mis maestros que decían que no es casualidad que tengamos dos orejas y solo una boca.

Han pasado más de dos décadas y he visto que tenían razón. En estricta correlación con la anatomía humana, escuchar es doblemente más relevante que hablar. Sin embargo, es común la falta de escucha, a pesar de que escuchar es un punto crítico de la mayoría de los procesos de comunicación.

Si queremos lograr mayor efectividad de la comunicación, aprender a escuchar es parte de esas habilidades que requerimos.

Es más, cuando aprendemos a escuchar nos convertimos en personas más cercana a los demás e incluso más confiables.

Escuchar es todo un arte que nos llevará a compartir con los demás su propio mundo.

Los niveles de escucha

En efecto, la escucha es aquella actitud que nos permite diferentes niveles de poner atención al mensaje que nos llega por el sentido auditivo desde nuestro interlocutor.

Podemos tan solo oír lo que nos dicen, o ir mucho más allá de escuchar con los oídos para escuchar con el alma y el corazón, tratando de comprender además del mensaje, también los sentimientos del interlocutor.

La capacidad de escucha está relacionada con las otras habilidades de comunicación. Por tanto, al aprender a escuchar, podemos impulsar el desarrollo de la empatía y de la asertividad.

De otro lado, la capacidad de escucha aumenta en la medida en que nos conocemos a nosotros mismos. Así pues, cuanto más avanzamos en el autoconocimiento, mayor facilidad tendremos de elevar el nivel de escucha hasta llegar a la excelencia que supone ponernos en el lugar del otro para comprender desde qué lugar nos habla.

Tips para desarrollar la escucha

Algunas recomendaciones para desarrollar la escucha son:

      1.  Controlar los impulsos que nos incitan a interrumpir al interlocutor.
      2.  Tomar notas de lo que nos van diciendo.
3    3. Reflexionar sobre lo que hemos escuchado.
4    4.  Eliminar los juicios y prejuicios, para evitar ruido interno mientras nos hablan.
5    5. Validar lo que escuchamos con gestos o con palabras.



Video recomendado:





Fotografias: Freepik

lunes, 25 de septiembre de 2017

El amor como modo de relación

Aprovechando el mes del amor y la amistad en Colombia, la semana anterior me invitaron a otra ciudad para hacer un conversatorio sobre el amor como modo de relación. Fue una experiencia muy gratificante para todos y hoy quiero compartirles algunas ideas del amor desde esa visión que conjuga mi propia mirada de la vida con los fundamentos filosóficos y de otros ámbitos del conocimiento, que complementan mi modo de pensar. 
Particularmente, en los últimos meses, la concepción cosmoteándrica de los carmelitas.

Quienes han leído mi blog o han seguido mis redes sociales, saben que la concepción que tengo del amor está relacionada con nuestra propia naturaleza humana.

En este sentido, el amor es nuestro más auténtico lenguaje, a la vez que nuestra más profunda necesidad como humanos en un mundo que está en crisis de lo humano.

Los beneficios de amar

Estudios científicos muestran cómo el amor y el afecto, son fundamentales para garantizar la sobrevivencia.

Por ejemplo, recuerdo hace años un estudio de unos bebés en la sala de neonatos. Observaron que algunos tenían menos días de estancia y otros tenían más días de estancia y más dificultad para mejorar. Notaron que los que se recuperaban más pronto y salían más rápido, eran los que estaban en las camas por donde circulaban las enfermeras con mayor frecuencia. A su paso, las enfermeras saludaban a los bebés y expresaban su afecto a ellos.

Hay otros estudios mucho más recientes que muestran cómo la energía cambia en las personas cuando están en lo que llamo “modo amor”, es decir cuando nos conectamos con la compasión, la gratitud o el perdón.

Esos estudios evidencian que el amor ocasiona una sensación de bienestar en el cuerpo debido a que el organismo segrega automáticamente unos neurotransmisores que benefician la salud y bajan los niveles de estrés.

Así pues, aunque tengamos un mundo que nos ha enseñado que el miedo es el mejor modo de relación porque nos permite dominar unos a otros, sabemos que no es cierto.

De hecho, sabemos por Albert Einstein, uno de los más importantes científicos de la historia, que el amor es la fuerza más poderosa de todo el universo.

“Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor”, dijo Einstein.

Adicionalmente, sabemos que el odio, el miedo y la angustia suben el nivel de estrés y definitivamente no nos traen ni paz interior, ni salud mental y ni física.

Amar es el mejor modo de vivir

Cuando caminamos por la vida avanzando en la evolución propia, comprometidos con sanar las heridas del alma y abriendo nuestro corazón al amor, nos damos cuenta de que nuestra energía se expande como lo advierten los científicos expertos en física y en cuántica.

Y no estamos hablando del amor romántico que además se confundió comúnmente con sufrimiento y dolor.

Estamos mencionando el amor por todo. El amor por la vida, el amor por el trabajo, el amor por los animales, el amor por la naturaleza, el amor a todo. El amor que comienza con una sana autoestima.

Vale la pena decir que vivir en modo amor no significa volvernos permisivos o pasarnos a la sensiblería. Amor también conlleva poner límites y ser firmes cuando debemos serlo.

Vivir en modo amor equivale a comenzar por encontrar la belleza en todo, que nos permita apreciar lo agradable de cada persona o situación.

Vivir en modo amor significa aprender que la vida es como una onda inmensa de eco, en donde intercambiamos con todo y con todos nuestra propia energía. Eso implica que, si damos amor, recibiremos amor, porque el eco nos traerá lo que demos. 

Película recomendada




Esta es una película basada en una historia real, que nos muestra la conexión del amor incondicional de un animal y un ser humano.

Nota: Hago público mi agradecimiento al Padre Hernando Uribe Carvajal, de la comunidad de los carmelitas, por haberme introducido al concepto de cultura cosmoteándrica. Algo en lo que creo completamente. 

Fotografías: Freepik y Pixabay

miércoles, 16 de agosto de 2017

El arte de comunicar con asertividad

Un eje central de la vida de cualquier ser humano es la relación que despliega consigo mismo y con los demás.

A su vez, la calidad de estas relaciones está marcada por dos condiciones. La primera condición es el autoconocimiento profundo, el cual lleva a la comprensión de la amplia dimensión humana y entrega una visión integral de la vida. La segunda condición es el desarrollo de las competencias de comunicación que apoyan la generación de diálogos auténticos y la construcción de confianza con los demás.

En esta entrada quiero compartir algunos fundamentos de la asertividad, que es una de las competencias de comunicación más importantes.  En próximas entradas abordaré otras competencias del ser que son fundamentales para lograr el éxito en todos los procesos de comunicación que realicemos.

La asertividad está ligada a la autoestima

Muchas veces se habla de la palabra asertividad sin saber exactamente qué significa. La asertividad es la habilidad de comunicación (o competencia comunicacional) que nos permite decir lo que pensamos, sentimos o necesitamos, sinceramente, sin tener que agredir al otro o permitir ser agredido por el otro.

Así pues, las personas asertivas expresan sus ideas al interlocutor adecuado, usando las palabras pertinentes y aprovechando el momento justo.

Asertividad implica ubicarnos en el mundo con los pies en la tierra, sin acorazarnos con el ego la victimización ni tampoco con el ego de la superioridad. De esta forma, expresamos claramente los planteamientos propios, en armonía interior, sin enlodar la conversación con emociones como la culpa, la ira, el miedo, el sentimiento de lástima hacia si mismo o la subvaloración del otro.

Esto significa que quien es asertivo, participa y crea diálogos desde la autoconfianza y la autoafirmación. De hecho, la persona que actúa con asertividad, se siente mejor con ella misma, mientras que valora a los demás y hace que la construcción de confianza sea más sencilla.

¿Cómo saber si somos asertivos?


Comprendemos entonces que la habilidad de ser asertivos está directamente relacionada con la capacidad que hemos alcanzado para reconocernos a nosotros mismos y, en consecuencia, para valorarnos, respetarnos y tener fe en quienes somos, de manera que nos hacemos respetar con amor.

En un sentido práctico, la mejor forma de darnos cuenta de qué tan desarrollada tenemos la habilidad de ser asertivos es a partir de la autoconciencia en cada conversación, antes, durante y después.

Básicamente, en el momento del diálogo, la asertividad se puede evidenciar a partir del tono de la voz usado, la postura corporal adoptada, la forma en que se establece el contacto visual, la manera en que se estructuran las frases y la velocidad a la hora de hablar.

Sin embargo, hay una forma más profunda de saber si somos asertivos o no. Es mediante el reconocimiento de nuestros propios sentimientos antes y después del proceso de comunicación. Las emociones que brotan son señales claras que nos muestran si fuimos asertivos o si existe alguna brecha o desfase.

Esto quiere decir que, si queremos volvernos asertivos, podemos comenzar con un hábito sencillo que consiste en observarnos y ver las emociones que aparecen al terminar una conversación o un proceso de comunicación. Si nos sentimos con culpa o con rabia, con sentimiento de superioridad o con sentimiento de inferioridad, se nos evidencia la falta de asertividad, bien sea porque en su lugar adoptamos la sumisión o porque adoptamos la agresividad.

Por el contrario, cuando somos asertivos, quedan sentimientos de paz, libertad y una sensación de ser auténticos. Estos sentimientos aparecen porque la asertividad estuvo presente y actuamos en la línea del respeto mutuo, por tanto nos sentimos autovalorados.

Naturalmente, con una sociedad que poco ha promovido la autoconciencia o el camino del autoconocimiento, es común que a las personas les parezca difícil el desarrollo de la asertividad. Esto lo percibo sobre todo en los seminarios que dicto y en las conferencias. Sin embargo, es como todo, basta con empezar y, paso a paso, adquirimos la habilidad de observarnos y realizar los ajustes que se requieren para ser asertivos.


Entre más asertividad promovamos en nosotros y en los demás, más pacíficas y satisfactorias serán nuestras relaciones, por tanto más felicidad estaremos recogiendo al final del día. 

Video: ¿Eres asertivo?





Fotografías: Freepik y Pixabay